La
identidad, concepto de moda. Describe un ser o un estar. Problemas
de identidad en la aldea global, comunidades que se mezclan,
fronteras que se diluyen, una persona en París vive
como un tibetano de las estepas, y un muchacho de Bombay aprende
a ser joven con MTV. Las tecnologías rompen simbólicamente
las dimensiones del mundo. Una persona es muchas personas
a lo largo del día, de oficinista júnior a rockero
de cuero y moto por las noches, cambian sus atuendos, sus
conductas y hasta sus valores. Una persona en su vida vive
muchos trabajos, estudios hasta situaciones geográficas.
¿Múltiples y mutantes aquello que definía
la “esencia” de algo o alguien?
“Identidad”
es un concepto nómada que viaja de disciplina en disciplina,
cargándose de connotaciones y denotaciones. Comunicólogos,
filósofos, sicólogos, sociólogos, habitan
la identidad indistintamente. El concepto describe un territorio
poblado de distinciones que apelan a la observación
de personas y comunidades, de relaciones y contextos, al ser
y al estar. En la intersección multidisciplinaria que
forma la palabra surge un vasto espacio de sentido común,
que de tan vasto disminuye sus posibilidades operativas.
La
versión de Tim Burton de “El Planeta de los Simios”
es un tiempo espacio interesante para la observación
de algunos aspectos de la identidad. El cuadrante espacio-futuro-hombre-simio
posibilitado por una ruptura electromagnética en el
viaje espacial, crea un mundo nuevo. El paralelo de este mundo
con el nuestro, es tan contrastante que nos permite observar
lo que se nos hace invisible en nuestra “normalidad”.
Antes
de la aparición de ese nuevo mundo donde reinan los
simios. Hemos visto un joven astronauta en una nave espacial,
con un particular aprecio, y hasta lealtad, por sus chimpancés
amaestrados. Leemos la identificación “Davidson”
en su traje, otra lo llaman “Leo” y otro “capitán”.
Hemos constituido al “Capitán Leo Davidson de
la Fuerza Aérea de Estados Unidos de América”.
El largo nombre no nos dice mucho. Sólo en la medida
en que el filme transcurre, se connota con los dichos y hechos
del personaje, con las interacciones con otros seres y comunidades.
En esa comunicación se realiza una identidad que nos
permite esperar ciertas acciones y reacciones coherentes con
su historia.
El
nombre o la marca son parte de la identidad en la medida en
que se cargan de historia y posibilidades, sino podrían
ser sumas de letras vacías.
En
otra escena, con Davidson prisionero de los simios, el Viejo
Senador mono discute con su hija Ari, joven rebelde pro derechos
humanos. Esta señala que Leo es diferente de los otros.
El viejo senador retruca:
-¿Cómo
diferente? ¡Si no se pude distinguir uno de otro!
La
identidad también está asociada a diferenciarse
de otros, a ser identificable. Este aspecto básico
de las identidades grupales, surge del reconocimiento propio
o de otros de un conjunto de características diferenciadoras.
En un mundo saturado de mensajes y ruidos, y en transformación
acelerada, es la posibilidad de destacarse sobre un fondo.
A
menudo asumimos la identidad como algo “intrínseco”
“esencial” y olvidamos su determinante relacional.
Si Ari no hubiese distinguido a Davidson entre los otros humanos,
la historia en el Planeta de los Simios pudo haber sido otra.
Otra, para Davidson, y otra, para los habitantes del Planeta.
El
General gorila, el Senador chimpancé y el orangután
Comerciante de esclavos, sólo distinguían a
Leo por su ferocidad, pero esencialmente, para ellos, era
un humano más. La posibilidad de Leo de escapar a su
condición de “esclavo humano” dependía
de que Ari lo reconociera como diferente. La identidad se
celebra en el marco de la comunicación –ser comunidad-
con otros. La expectativa de Ari, su percepción de
Leo como un humano diferente, permite que este realice su
excepcional “misión”. La dimensión
de representación de la identidad no es homologable
a una autoconcepción fija y estable, a lo que yo o
la comunidad cree de si. Esa representación propia
esta también determinada por la representación
que otros tienen de ella. Estas representaciones determinan
y surgen de las conductas y emociones, observables en un espacio-tiempo
relacional en el que participan diferentes comunidades o personas.
Observamos
la identidad en una danza de representaciones, conductas y
emociones en permanente movimiento. Uno de los desafíos
para quien quiere trabajar con las identidades, en un mundo
velozmente interconectado, es determinar cuáles son
los participantes de esa danza. Desde la comunicología,
buscando el vínculo entre situación presente
y situación deseada, nos interesa describir al personaje
o a la comunidad para intervenir de acuerdo a su deseo de
estar y hacer, con relación a un medio creador y creado
en el despliegue de su identidad.
En
una de las escenas épicas del filme, ante el avance
del invencible ejército simio surge el temor y la sensación
de derrota entre los humanos. El capitán Leo, se dirige
entonces a ellos: “Nuestra historia esta llena de hombres
que han hecho cosas asombrosas. Esa historia ahora les pertenece”.
Davidson transforma la emoción, el estado de ánimo
y la representación de sí mismas de las huestes
humanas. A la vez al ofrecer una estrategia de batalla ofrece
alternativas conductuales. En ese momento los humanos de “El
Planeta de los Simios” dejan de ser “bestias”
y asumen la identidad de los humanos de la Tierra.
La
gestión de identidad es la articulación armónica
de la trama comunicacional de una comunidad y su entorno,
-conductas, emociones y representaciones-, hacia un objetivo
o visión. Podemos modificar la identidad y sus posibilidades
implícitas transformando cualquiera de los elementos
de esa trama.
Nuestro
mundo se acelera y amplia. No es que sea más grande,
sino que son menos las variables que controlamos, y más
las que en cualquier momento pueden modificar nuestro el escenario.
Una crisis en la banca de Japón, el invento de un
software,
la llegada de una nueva moda, la apertura de una barrera comercial...
Y nuestro mundo ya no es el mismo.
Si
la identidad es relacional, cambiar es la única manera
de conservar la identidad. Gestionar la identidad es entonces
gestionar el cambio, observar de acuerdo a nuestra visión
y deseo, qué destruir, qué preservar y qué
crear para seguir siendo o acercarnos a lo que o quién
queremos ser.
*
Revista
Vestuario Universidad Vicente Perez Rozales Enero 2002
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