“El hombre es un animal suspendido en las redes
de significados que el mismo ha tejido”
Clifford Geertz,
The interpretation of Culture
1973
¿Dónde
vamos?
Lo he
hecho varias veces. Recorro una pantalla, leo textos, muevo
el ratón, clickeo varias veces, paso de una imagen
a otra, “si acepto” y al cabo de una media hora,
ladran mis perros porque alguien se acerca a la puerta.
Tocan el timbre.
-¿Esta es la J3?
-Sí
-Está difícil encontrar la casa-. Y el personaje
sonríe y entrega la pizza, o el video, o los remedios,
o un refrigerador.
Y siempre me quedo pensando en esa sonrisa. El encuentra
difícil encontrar una casa sin número. A mi
me parece milagroso que él se materialice frente
a mi puerta porque yo navegué con mi ratón.
El domingo
18 de enero de 2002 apareció en “La Tercera”
un artículo sobre el fenómeno de los divorcios
y separaciones de las parejas. El tema no es inusual. Pero
lo raro era que el motivo de estas separaciones era que
la pareja se había enamorado a través de internet,
en el chat, de otra persona. El artículo “muy
útil” entregaba datos sobre las conductas sospechosas
que permiten detectar al infiel cibernauta.
No había ninguna pregunta –menos entonces un
intento de explicación- sobre cómo podía
ocurrir algo así. Cómo alguien puede sentir
esa intensidad emocional por una secuencia de letras, ocasionalmente
interrumpida por una fotografía, que aparece en su
pantalla. Secuencia de letras que puede llegar a producir
un orgasmo.
La pasión
se desata en la red. Las acciones de las compañías
tecnológicas caen. Fortunas rápidas, pobrezas
más veloces. Algunos alcanzaron a hacerse ricos y
siguen profetizando con los ahorros. Entre tanto, mientras
los gobiernos de América Latina preparaban los planes
para fomentar el desarrollo tecnológico y aprovechar
las oportunidades de la Nueva Economía, ésta
ya se daba por muerta. Demasiado tarde. Las carreteras de
la información fueron el gran tema de Al Gore, Vicepresidente
de Clinton en la campaña presidencial de Estados
Unidos en 1992.
Las
tecnologías de la información y la comunicación
(TIC) están en todas partes, modificando nuestro
espacio cotidiano, nuestras opciones individuales y posibilidades
colectivas. Pero la conversación sobre las TIC sigue
siendo territorio de ingenieros y comisiones técnicas,
de software y de hardware, de aceleración y de capacidad.
Los niños conocen a sus amigos en un chat, no en
la pichanga, pero el presidente y los gerentes no utilizan
el e-mail. Con el uso de las TIC las empresas reinventan
su negocio y la forma en que trabajan las personas, pero
el director ejecutivo y el jefe de servicio dejan la decisión
sobre la inversión tecnológica en manos de
los “especialistas”.
En el
sector publico chileno es una conversación que no
encuentra domicilio; pasea entre los ministerios de Telecomunicaciones,
Economía, Fomento de la Producción, en un
enredo que suma cero. Las universidades crean aulas virtuales
tecnológicas con esquema de sala de clase de la revolución
industrial, con pupitres, mesa de maestro y pizarra.
Hoy
en un computador personal cabe la misma información
que utilizó la NASA para llegar a la luna. Pero parece
que no hay ganas de llegar a ninguna Marte. No hay usuarios
para el potencial instalado. Un departamento organizacional
cualquiera, público o privado, cuenta con TIC suficiente
para modificar su relación con el mundo, pero las
pantallas siguen siendo un cómodo procesador de texto,
más que el nodo de una red del mundo. El avance de
la RED se mide en número de computadores, de metros
de fibra óptica, y giga mega kilotones de bytes por
milímetro cuadrado.
Que
las TIC avanzan rápido o que el desarrollo de Internet
es muy lento, un juicio que depende del interesado. Es indudable
que llegaron y que están posibilitando la expansión
de nuestro mundo de posibilidades. Hoy cambiar el mundo
es posible, pero tiene que existir quién quiera cambiarlo.
Hoy los panameños podrían hacer la Ciudad
del Saber el centro de conocimiento más dinámico
y revolucionario de América Latina, las empresas
brasileñas vender sus acciones a cualquier ecuatoriano
o mexicano con un computador, los bolivianos crear un centro
mundial de conocimientos precolombinos y los chilenos hacer
que los observatorios del desierto chileno fuesen efectivamente
el corazón de las estrellas en la tierra. Las posibilidades
de expansión empresarial, de mejora en la toma de
decisión privada y pública, la conexión
entre las regiones y las capitales, la transparencia de
los servicios y compras, la posibilidad de que cada uno
pueda tener un canal de televisión desde su casa,
que se cree una enorme industria de servicios personales
ya no depende del alcance de la tecnología sino de
decisiones políticas.
Las
opciones y decisiones publicas y privadas sobre las TIC
no son sobre máquinas, sino sobre lo que las comunidades
y personas quieren hacer con ellas. La pregunta sobre el
desarrollo de las TIC en las empresas y los gobiernos debieran
contemplar cómo se habita la Red, qué habilidades
desarrollar en los ciudadanos y trabajadores para un mejor
aprovechamiento de ellas. No es fácil tomar decisiones
en ese terreno. Preguntarnos desde esa perspectiva nos obliga
a asomarnos al futuro, a un futuro que ya es presente. Si
decidimos el futuro desde nuestro presente seguiríamos
cometiendo el error de la Universidades de hoy, que forman
estudiantes para un mundo que al momento de su egreso habrá
desaparecido.
Asomarse
a ese futuro, desde la perspectiva de un comunicólogo
interesado por la intensificación del uso de las
TIC, implica explorar algunos conceptos básicos para
entender la habitación de la Red : las TIC en su
dimensión de lenguaje, las habilidades de los habitantes
de la Red, las atmósferas y ambientes, las comunidades
y tribus de la red, y finalmente, la gestión de identidad
en la Red.
Lenguajes
y articulaciones
Recorriendo
la pantalla, utilizando el ratón puedo seleccionar
un libro en Amazon.com y recibirlo en la puerta de mi casa
en 24 ó 48 horas. Aunque sorprendente, esta coordinación
de acciones no es tan sorprendente, finalmente es del mismo
tipo que pedir una novela por teléfono a un amigo
librero, y que él envíe alguien a dejarla
a tu casa.
Hay
diferencias. La enorme posibilidad de elección entre
miles de títulos, la posibilidad de recorrer críticas
y recomendaciones, un sistema inteligente que es capaz de
aprender de los gustos del consumidor y hacerle ofertas
–casi siempre adecuadas- para reducir la angustia
de la búsqueda. Pero quizás más sorprendente
que mi posibilidad de coordinar acciones con Amazon, es
el proceso articulado a través de las TIC que se
desata al interior de Amazon y entre esta empresa y sus
proveedores para lograr que el libro llegue a mi puerta.
Lo mismo
que el libro podría ser un camión de cemento
librado por CEMEX en menos de media hora. La diferencia
no esta tanto, en que el constructor puede ordenar el cemento
a su medida desde su computador, sino en como CEMEX organiza
a las personas, utilizando las TIC, para lograr cumplir
la oferta de cemento en media hora.
Estamos
asistiendo a los primeros balbuceos de las TIC. Mucha de
su eficacia tiene que ver con la coordinación de
acciones precisas, con el manejo de “información”,
de datos duros que estandarizan interacciones, una especie
de taylorización de la prácticas de las organizaciones.
Transformando las prácticas y anclándolas,
fijándolas en operaciones estándar. Haga su
pizza, tamaño, por mitades, masa, ingredientes, cómo
paga. Operaciones simples. Quizás más sorprendente
es cómo un persona recibe una orden en la pantalla
y decide realizar esa pizza, según esas instrucciones.
Coordinación de conductas fijada en las TIC, lenguaje
en su dimensión más básica. Finalmente
es la misma pizza, el mismo libro, el mismo cemento. La
dimensión conductual es bastante parecida.
En la
dimensión de la representación, el mundo de
posibilidades es más vasto. La Red pone al alcance
museos, libros, países, empresas, viajes, sitios
de compra, radios y periódicos. El mundo de ofertas
se ensancha de forma inabarcable, tanto que muchos prefieren
finalmente volver a sus lugares habituales. ¿Cuántos
sitios puede visitar, cuántas transacciones puede
realizar, cuántas páginas puede leer, cuántas
imágenes puede ver una persona en un día?
En el
dominio de las emociones el temas es complejo. Quizás
porque el inicio de las TIC ha sido el tratamiento de datos,
una asociación a la estética de la tecnología
científica, la expresividad de la TIC no es un esfuerzo
sostenido. Siendo más suspicaz, si uno visita las
escuelas de ingeniería o de computación y
uno podría decir que la Red refleja el estilo de
sus padres fundadores. A pesar de las limitaciones de la
expresión emocional los usuarios han abierto espacios
para ella.
Observando
el lenguaje desarrollado en los diferentes servicios de
mensaje y chat, en los últimos años hemos
visto aparecer los emoticones que connotan emocionalmente
los mensajes. A eso se suman las diferentes tipografías
y sus colores, para desarrollar una mayor expresividad emocional
en los textos intercambiados en la Red. La emoción
es una necesidad de la comunicación humana. Y su
ausencia en la Red puede deberse no sólo a las necesidades
emocionales básicas de los ingenieros ? , sino a
la dificultad de transportar voz e imagen en Red. En la
medida que la red transporte cada vez más voz e imagen,
enriquezca su expresividad emocional, las TIc pasaran a
ser TiC, es decir, su función relevante será
cada vez más la comunicación.
Esto
ya está aquí, en las webcam y los sistemas
de voz asociados. La integración de tecnologías
asociadas a la comunicación están haciendo
de la Web un espacio que posibilita cada vez más
un lenguaje emocional y expresivo, abriendo un nuevo espacio
de posibilidades y oportunidades. La llegada de esos lenguaje,
más envolventes sensorialmente, nos sugiere una mirada
sobre las habilidades del futuro habitante de la Red.
Protagonistas
de la Red
El paso
de TIc a TiC , implicará cambios importantes en las
habilidades que deberán desarrollar los usuarios
para aprovechar al máximo las posibilidades de realizar
operaciones en la Red, para habitar la Red.
La convergencia
de lenguajes multimedia y el creciente desarrollo expresivo
de la Red arrojará un desafío para los usuarios.
El rey del chat ya no será aquel que pueda mover
los dedos más rápido, sino aquel que utilice
la mezcla de posibilidades expresivas para envolver a los
miembros de su comunidad de contacto, más parecido
a un director de cine o de orquesta que al actual nerd del
teclado. El sitio web ya no será sólo una
cuestión de diseño y de un par de interactividades
sino un espacio real de intercambio, donde la capacidad
de habitarlo, con seres humanos o virtuales capaces de establecer
las transacciones objetivo, será decisivo.
La adaptación
a diferentes lenguajes como una necesidad de cumplir con
la función deseada suena como una preocupación
propia de obsesivos de la forma. En la política actual
hemos visto como la capacidad de frasear a la velocidad
de la necesidad de los tiempos televisivos puede determinar
el éxito de un político o personaje público.
De nada sirve un razonamiento largo, fundamentado, argumentado,
construido para la tribuna partidaria o la radio de antes
que entregaba un tiempo largo para el desarrollo de las
ideas. Esos especialistas de la retórica, reyes de
antaño, hoy se ven superados por los fraseadores
de cancha chica y tiempo corto, de viveza poética,
metafórica. Dominar el lenguaje televisivo es parte
de la sobre vivencia de los políticos de hoy.
Los
habitantes de la Red, deberán utilizar los nuevos
lenguajes y los ritmos y estilos que estos imponen para
poder desarrollarse en ella. Un político por ejemplo
podrá comunicarse en videoconferencia con su audiencia
local, podrá enviar su videoclip o comunicarse en
directo o conversar con sus votantes a través de
la pantalla. Hoy se realizan los chat donde de pronto llegan
mil ciudadanos en espera de respuesta. ¿Cómo
seleccionará qué responder? ¿Cómo
preparará la imagen que presentará? ¿Todos
los personajes públicos se transformarán en
locutores - actores para poder hacer pasar su mensaje, acompañados
de su director de escena? Profesores en aulas virtuales
guiando a sus estudiantes, presidentes de directorio informando
a sus accionistas, diputados promoviendo leyes e ideas transformadoras.
Habitar
la Red de manera efectiva implicará prácticamente
montar un set de posibilidades y adaptaciones para diferentes
audiencias. Equipos multilenguajes y multiculturales conversando
con todo el mundo, porque en todo el mundo está la
posibilidad de realizar la identidad buscada, la acción
que da sentido y sintetiza lo que queremos ser.
Habitantes
de la red vinculados a otros a través de múltiples
canales. ¿Cómo serán los facilitadores,
articuladores de esas conversaciones? Atentos al fluir de
la organización, a la constancia con los objetivos
y la identidad trazados. Ya no se tratará de un técnico
que responderá por qué se “calló”
el sistema, o por qué no funciona el e-mail, sino
el encargado de organizar y diseñar los ritmos, secuencias
y espacios de conversación para hacer transitar a
la comunidad hacia sus objetivos, fortaleciendo su identidad.
Podrían
aparecer guías virtuales expertos contadores de historias,
que guiarían a sus audiencias en el descubrimiento
de relatos y posibilidades de lugares lejanos. Alguien que
podría ofrecer una visita guiada a las pirámides
de Uxmal, o un recorrido por la Selva que rodea el lago
Gatún, o una noche en una tanguería de Buenos
Aires. Estos ciberguías podrían ofrecer la
pasión del tiempo simultáneo con medios técnicos
livianos que les permitirían penetrar y transmitir
cualquier ambiente. Se trataría de cámaras
guía en que la comunicación consistiría
en compartir la mirada, la manera de narrar esos relatos.
Las
Comunidades
En ese
tejido de conversaciones, posibilitado por las TiC, pueden
surgir muchas nuevas comunidades, grupos que se encuentran
como ahora, a jugar ajedrez o go, a matar la tarde en un
intercambio de frases difícil de descifrar sino es
desde la perspectiva del estar juntos. Grupos de ayuda que
intercambian información sobre enfermedades poco
frecuentes, melómanos que enriquecen sus emepetrestecas
con música de los lugares y tiempos menos imaginables.
No siempre
se conocen. Rara vez, más bien. Pero queda el rastro
de sus conversaciones. La música, la información,
la fragilidad de un chat. Pero en nuestra cotidianidad también
intercambiamos información y transacciones con muchas
personas que no conocemos. A veces compramos el periódico
todos los días a una misma persona, pagamos a la
misma cajera del supermercado, entregamos nuestra salud
a un médico, y no sabemos quiénes son. Pareciera
que lo extraño es que en la experiencia directa conozcamos
a nuestro interlocutor. En la Red no es diferente. Son gigantescas
redes compuestas por comunidades de transacción,
donde “uno no conoce al vecino”, compra el libro,
llega la pizza, gana el partido.
Lo mágico,
y debe ser tan raro en la Red como en la “vida real”,
es que por alguna razón, a veces te encuentras con
alguien. Un chat, o un intercambio de música, o una
partida de go, se transforma en una amistad. A veces, parecieras
poder sentir y compartir los estados de ánimo de
personas que nunca viste. Y eso que hoy es un poco sobrenatural
porque sucede en una secuencia de letras y frases aparentemente
tan impersonales, será cada día menos inusual
en la medida que se masifiquen las webcams y se perfeccionen
las conversaciones de voz. La Red ha amplificado nuestro
espacio de encuentros posibles, al reducir los costos de
las distancias. Los encuentros seguirán siendo tan
escasos como en la vida real. No creo que un corazón
abierto en la red sea muy distinto de uno abierto en un
café.
Estos
encuentros de la Red, en las comunidades de transacción,
todavía constituyen noticia. Pero hay otro tipo de
comunidades de las que se habla menos y que pueden ser mucho
más complejas y de resultados más potentes,
las comunidades “reales” enredadas. Curiosamente
en América Latina estas comunidades han desarrollado
una ínfima parte de su potencial.
Son
las empresas, los gobiernos, las instituciones del tercer
sector, que han instalado redes, intranets, sistemas de
comunicación, y todavía no dan el paso de
invitar a las personas que trabajan en ellas a habitar la
red como un espacio de potencialidades insospechadas de
creación, toma de decisión y realización
de actividades. Hasta ahora el desarrollo de las Redes internas
ha transformado los procesos, ha rediseñado, ha optimizado
flujos y pasos, ha logrado generar sistemas de aprendizaje
en base al procesamiento de datos para hacerlos aún
más óptimos.
El potencial
de enredar en una conversación a los doscientos ejecutivos
más importantes de Codelco, la Autoridad del Canal
de Panamá o Petróleos de Venezuela, de generar
un espiral productivo común puede multiplicar exponencialmente
el valor de esas empresas. Es una posibilidad de romper
barreras, de integrar sistemas y flujos de decisión
de la empresa, de generar conocimiento y relato común
de alto impacto en la organización. La decisión
de pasar de una administración TIc a una gestión
TiC, es una opción que va más allá
de hacer más eficaces y eficientes flujos y procesos.
Es una opción que significa instalar una nueva cultura
dentro de la empresa, que puede ser dinamizada, apoyada
y anclada por las TiC, pero no decidida sólo por
los responsables de éstas.
Esta
visión implica un desarrollo de los equipos TIC mucho
más integrados a la toma de decisiones de la organización.
Sobre todo, y esto es muy escaso, cuando esos responsables
de las TIC, conocen las posibilidades de transformación
de la comunidad y su identidad que contenidas en las herramientas
tecnológicas que están implementando.
Un espacio
de exploración de enormes posibilidades de la TiC
es la descentralización y la integración de
las comunidades de nuestros diseminados países. Es
evidente que hoy es relativamente sencillo diseñar
una solución tecnológica para vincular gobiernos
centrales con regionales o provinciales. Creando transparencia,
posibilidad de mejor toma de decisiones, integración
de equipos de trabajo, aumento de la calidad de la información
circulante, organización de estados creativos, evaluativos
o ejecutivos. Eso como solución tecnológica
es trivial, la potencia de su impacto demasiado evidente,
pero la decisión política se ve muy lejana.
Quizás por desconocimiento de las posibilidades por
los tomadores de decisión, quizás porque los
resultados son impredecibles y amenazantes.
Más
temprano que tarde este movimiento se dará. La rapidez
de dar el paso dará ventajas a los vanguardistas
como CEMEX, le permitirá abrirse nuevos mercados,
potenciar su gestión real. ¿Cabe alguna duda
que en la integración de las regiones de nuestros
países y trans países hay posibilidades enormes
de configurar nuevas posibilidades? Sobre todo la ventaja
estará en que quienes primero innoven. Tendrán
la posibilidad de aprender de los procesos, de explorar
el vínculo mágico entre el sólido chip
y las asombrosas personas.
Desarrollar ese aprendizaje, aumentar el patrimonio de conocimiento
es un desafío que sólo puede robustecer las
posibilidades de cualquier comunidad humana.
El tercer
movimiento en las comunidades está por venir. Todavía
hay pocos embriones de él, pero en la medida que
se desarrollen las TiC y las habilidades comunicacionales
de las personas para utilizarlas será quizás
el más sorprendente. Serán los encuentros
en la Red entre ciudadanos, empresarios, gobernantes, intelectuales
provenientes de cualquier parte de la comunidad global.
El hecho
que exista la tecnología que lo haga posible no garantiza
que eso suceda. Se requieren habitantes de la Red con habilidades
comunicacionales específicas, con actitud y emoción
emprendedora y creativa, con tiempo para darse la posibilidad
de construir confianzas y crear una comunidad con un proyecto.
Se necesitan
además, y los dinosaurios avanzan lento, legislaciones,
integraciones, operaciones de comercio internacional que
hagan posible que eso suceda con agilidad, y que la ocurrencia
del hecho no se transforme en un experimento científico
como la del joven que se encerró en un departamento
conectado a Internet para ver si sobrevivía.
Gestión
de identidad : Configuración de espacios y ambientes
TIC
Invitar
a las personas a habitar la Red implica transformar nuestra
manera de concebirla. Si queremos que las personas desarrollen
sus potencialidades en la Red TIC, esto implica desarrollar
espacios TIC más habitables: adaptadas a las personas,
seducir y no obligar a las personas a utilizar un sistema
TIC que impone formas duras y despersonalizadas, por muy
amigables que sean.
Una
concepción habitable de las TIC, traducida en una
estética y funciones modeladoras de nuestras prácticas
cotidianas más exitosas. Esas prácticas no
tienen que ver sólo con el proceso y la función
sino con la configuración de conversaciones que crean
nuestro entusiasmo, humanidad y posibilidades de expansión
como personas y comunidades. Asumir esta dimensión
implica pasar a una metáfora de la Red donde son
mucho más importantes los espacios y atmósferas
que las carreteras y los caminos de tránsito.
La escasez
de almacenamiento y movimiento de bytes inicial, asociada
a las preferencias estéticas que comentábamos
más arriba, devinieron en un desarrollo de un cierto
estilo y lenguajes propios de la Red. Sin embargo, la necesidad
de aproximarse a funcionalidades más próximas
a las practica humanas y la mayor disponibilidad de recursos,
debieran permitir la aparición de una estética
de la habitabilidad propia de la identidad de cada comunidad.
Eso
plantea el desafío de un diseño del espacio-tiempo
TIC que tome en cuenta las necesidades de las personas que
queremos que lo habiten. Que estas puedan encontrar las
posibilidades de una atmósfera que contenga y guíe
determinadas representaciones, emociones y coordinaciones
conductuales, aquellas que la comunidad líder defina
como esenciales para la realización de la identidad
de la comunidad.
Esas
atmósferas, ricas en lenguajes expresivos, más
cercanas a un CD-ROM en permanente creación, con
imágenes, sonidos, palabras, posibilidades de conexión
con diferentes personas y niveles, con lugares de creación
y ejecución, será un espacio donde personas
que habrán desarrollado sus capacidades de habitantes
de la red darán vida a las nuevas comunidades.
No nos
imaginemos la cara visible de estas redes TIC, como pantallas
de computadores en los escritorios. La combinatoria posible
es ilimitada, portátiles de todo tipo, parlantes
en el auto, cascos de trabajo, salas multi pantallas con
comandos por voz, salas virtuales de encuentro entre personas......un
espacio con una estética de habitabilidad que aprovechará
al máximo las posibilidades de los nuevos soportes
tecnológicos, donde lo aparatos serán cada
vez más invisibles.
Sin
duda esos soportes, de los cuales hoy vivimos el embrión,
pero que estaremos utilizando en poco rato, cambiarán
nuevamente nuestros conceptos de aprendizaje, comunidad,
identidad. Pero el centro de todo seguirán siendo
las personas, y la Red TIC será lo que estás
puedan y decidan hacer con ella.
©
Mauricio Tolosa
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