I. Hacia una historia de la ciencia comunicológica.
A partir de los primeros pasos, alguno más.
Hace
un siglo no había Comunicología, en sentido
estricto no había teoría de la comunicación.
No había campo académico con esos nombres.
No había escuelas universitarias ni grupos de estudio.
No había centros de investigación con ese
objeto. No había redes de investigadores. No había
presupuestos oficiales para su exploración y desarrollo.
No había debates en su nombre, no había espacios
de divulgación pública. No había revistas,
ni boletines, ni congresos, ni reuniones, ni postgrados,
ni campo profesional. Sólo había algunas ideas,
algunos apuntes, curiosidades, visiones. Y cien años
después todo ha cambiado, este es un campo académico-profesional
en auge, en emergencia explosiva, ocupando la primera línea
de todas las agendas políticas y económicas,
en el corazón de los debates culturales. Algo pasó,
algo que ha modificado al planeta, algo que nos ha transformado
en el centro y aún no despertamos de la sorpresa.
La
pretensión de una historia de una Comunicología
posible tiene dos rostros, uno es de ambición excesiva
e improbable, otro de necesidad justa y oportuna. Por una
parte es tanto lo que ha pasado en poco más de sesenta
años, que intentar organizar la información
existente bajo alguna óptica es un camino cuesta
arriba arriesgado y por lo menos complicado, difícil,
inmenso. Pero por otra parte es un momento, apenas un instante
de la historia humana, con una vigencia actual impresionante,
que supondría un esfuerzo con expectativas de logro
en un corto plazo. Son pocos años, pero es mucho
el material producido en tan corto tiempo. Y a eso hay que
agregar la diversidad y la heterogeneidad de voces y matices.
En un sentido amplio se ha escrito y hablado mucho sobre
comunicación. La primera tarea es tratar de ordenar
en grandes apartados los que en lo particular tiene un gusto
extremo por el detalle. Y al mismo tiempo iniciar una labor
de cribar lo que es sustantivo de lo que no lo es tanto,
y ahí perder el hilo fino por la textura gruesa y
evidente. En otro momento habría necesidad de recuperar
lo perdido para enriquecer lo ordenado.
El punto es que ante tal universo posible, el trabajo ha
sido avanzado en diversos puntos del camino, y ese trabajo
ha sido útil para mirar atrás, para entender
el presente, y para promover algún futuro. Y como
suele suceder en el pequeño gran mundo de los historiadores,
muchos de esos recuentos se han convertido en lugares comunes
que permiten consenso en las miradas, al tiempo que inhiben
posibles observaciones alternativas. El trabajo de un historiador
de la comunicología será en este sentido doble,
por una parte cumplir con la tarea de relevo respecto a
los oficios y vicios de otros, los antecedentes, y por otra
parte ensayar el mirar un poco más allá de
lo previsto. No hay mucho para donde moverse, nuestras propias
expectativas son producto de los que nos ha educado.
En
nuestro medio sólo hay un texto que puede llevar
el nombre de historia de las teorías de la comunicación
con toda legitimidad, el libro de Armand Matteralt y Michêle
Mattelart(1). El resto son apuntes
y ensayos dispersos en obras con otros objetivos, algunos
más cercanos y otros más lejanos de la imagen
de un oficio de historia de la ciencia. El ordenar estos
textos es en si misma una labor que supone una concentración
de energía y esfuerzo especiales(2).
Estamos lejos aún de la aplicación del oficio
de hacer historia de la ciencia comunicológica en
forma sistemática y gremial. Por un lado la aún
novedad del asunto para la observación historiadora,
poco más de sesenta recientes años, por otro
el desinterés casi comprensible por algo que aún
no tiene forma estable. Como sea, el asunto es que aquí
la propuesta es apuntar en esa dirección, y de lo
perdido lo que aparezca.
Hacer
una historia de la ciencia supone mirar en varios niveles
y varias dimensiones. En principio esta el propio fruto
del trabajo académico, lo que se ha producido, pero
eso implica contextos sociales generales y contextos propios
del mundo científico, además del ámbito
específico a partir del cual se desarrolla el tema,
la comunicación. Son cuatro aspectos por lo menos,
y el primero es de orden descriptivo historiográfico,
dar cuenta de lo que se ha hecho, ubicarlo en algún
momento y lugar, relacionarlo en cadenas de antecedentes
y consecuentes, y en vinculación con sus contemporáneos.
Y para ello se requiere de algún criterio de identificación,
un instrumento con el cual decidir esto si es, esto no es.
Y ese criterio puede surgir del propio mundo comunicológico
o de algún criterio externo de autoridad. En nuestro
caso las dos son buenas opciones, la propia comunidad académica
ha ido acotando lo que le es propio y proponiendo ciertas
fronteras, y también es posible mirar lo relatado
y acontecido con una visión exterior constructiva
a priori.
Lleva
el nombre de comunicación dentro del campo de estudios
con ese nombre en primer lugar todo lo relativo a los llamados
medios de difusión masiva de información.
Todo inicia con el fenómeno mundial de la radio y
la televisión. Y no en sentido del fenómeno,
sino de la mirada que lo nombra. La Comunicología
inicia con el estudio de los efectos de los medios de difusión
electrónicos emergentes en el siglo veinte, primero,
en los veinte, la radio, y después, a partir de los
cincuenta, la televisión. De ahí que la historia
comunicológica se ubique en sus inicios a partir
de los veinte y treinta. Desde entonces se puede utilizar
un criterio por décadas o por lapsos de veinte años.
Así tendríamos a la fecha ocho o cuatro fases,
según el criterio.
El
otro punto de partida que detona el asunto es el lugar,
y en este caso son los Estados Unidos de Norteamérica
los que inician los estudios en comunicación masiva,
formalizándolos en forma académica entre los
años treinta y los cuarenta. Así que propiamente
todo comienza en los treinta en los Estados Unidos de América.
Antes de esto sólo cuentan ciertos antecedentes relacionados
con el periodismo y la Psicología de masas. Pero
eso no es todo. La comunicación como fenómeno
de interacción, como forma de la vida social, como
parte del mundo de las relaciones humanas, también
tiene otros vectores de organización académica
y conceptual. En ese sentido tenemos dos vetas de organización
separadas y en interrelación, por una parte la historia
de la mirada teórica a los medios de difusión,
y por otra la historia de la mirada teórica a la
comunicación humana y social en un sentido que cubre
desde lo interpersonal hasta lo colectivo. La Comunicología
en un sentido amplio incluye a estos dos colosos, y aún
faltaría lo que conceptualmente también implica
al mundo de las ciencias básicas.
El
presente ejercicio se realizó a partir de una matriz
general de descripción de textos, autores, contextos
institucionales, que han sido registrados por la memoria
escrita de un cuerpo de ensayos sobre la historia de la
Comunicología posible(3). Esa
matriz se completa con una serie de datos que permiten una
mirada de mayor precisión y claridad sobre hechos
y actores. La guía básica enfatiza los autores
y obras ejemplares, los centros de investigación
protagonistas de la construcción del campo académico,
las revistas académicas que han sido lugares fundamentales
de difusión de ideas y programas. En forma complementaria
se han descrito estos elementos con descriptores de contenido
como preguntas y problemas que han propiciado las obras,
las metodologías utilizadas, las guías temáticas,
y los programas de investigación base de los que
forman parte. Esta información se presenta en forma
sintética en el siguiente apartado.
II.
Hipótesis de configuración y trayectoria.
La hipótesis de configuración incluye siete
grandes programas de investigación, cada uno con
su propia trayectoria, y con vínculos cercanos con
algún otro en ciertos momentos. Estos siete programas
generales configuran la hipótesis general de las
principales fuentes científicas históricas
hacia una Comunicología posible, una ciencia general
de la comunicación. Los momentos de su desarrollo
son cinco, antecedentes previos a 1920, de 1920 a 1940,
de 1940 a 1960, de 1960 a 1980 y de 1980 al 2000. Las siete
grandes fuentes científicas históricas son:
Sociología Funcionalista, Cibernética, Sociología
crítica-cultural, Economía política,
Sociología fenomenológica, Semio-lingüística,
y Psicología social. En las siguientes páginas
será desplegado en forma breve el contenido de la
hipótesis que ubica a estos siete programas en los
cinco momentos.
1º.
Sociología Funcionalista.
Antes de 1920. No hay Sociología funcionalista aún,
ni interés en los medios de difusión en un
sentido sociológico, aún no inicia el viaje
sociológico sobre los medios hacia el futuro.
De 1920 a 1940. Aquí se inicia la historia mediológica,
la aparición de la radio es un fuerte impacto para
la sociedad del siglo diecinueve aún presente en
el siglo veinte. En cierto sentido este es el gran fenómeno
que inicia el nuevo siglo. Durante los años treinta
empieza la investigación, su punto de partida son
los Estados Unidos de Norteamérica. Harold Laswell
es el personaje central(4). Se publica
en 1937 el Public Opinión Quartely. La Universidad
de Columbia crea un centro de investigación.
De 1940 a 1960. Esta es la etapa clave del augue de la Sociología
funcionalista en EE.UU. La Figura central es la de Paul
Lazarsfeld(5), las universidades del
Este americano son centrales, la investigación sobre
los medios se acelera por el fenómeno de la propaganda
bélica y los aprendizajes de la segunda guerra mundial.
La encuesta y la sociología funcionalista son la
base del programa. Los europeos aparecen desde la crítica
al fascismo.
De 1960 a 1980. El análisis de las audiencias sigue
su camino hacia el fenómeno de la recepción.
Elihu Katz propone a los usos y gratificaciones. Aparece
en los setenta Régis Debray con el concepto de Mediología,
y a partir de ese momento la perspectiva sobre los medios
se ordena y enriquece. Europa dialoga con los EE.UU. y el
campo académico da un paso adelante.
De 1980 a 2000. La Sociología funcionalista está
a la baja, casi desaparece. Pero la forma funcionalista
de percibir los medios sigue vigente(6).
El mundo comunicológico se ordena en asociaciones
de orden mundial y regional. Hay miles de profesionales
académicos, y el corazón son los medios de
difusión. Todo cambia con la llegada de internet
y las llamadas tecnologías de información
y comunicación.
2º.
Cibernética.
Antes de 1920. Sólo antecedentes en un sentido amplio.
Como Charles Babbage y los pensadores del mundo formal y
automatizado.
De 1920 a 1940. Al igual que la Sociología funcionalista
es en este momento que la Cibernética surge(7).
También es un fenómeno de los años
treinta. Norbert Wiener es su iniciador, pero hay otros
pensadores asociados como Arturo Rosenblueth. Diálogo
entre la biología, la medicina y la ingeniería.
De 1940 a 1960. Como en el caso de la Sociología
funcionalista es en esta época de guerra y post-guerra
que la Cibernética toma rumbo. La teoría matemática
de la información y la teoría de sistemas
forman un frente con ella. Las primeras aplicaciones en
ciencias sociales se dan en el mundo de la política.
Pero su rango de aplicación es amplio, a todas las
ciencias y las ingenierías. Esta es la otra fundación
de la Comunicología.
De 1960 a 1980. La Cibernética se refunda en la Cibernética
de segundo orden con Kart Heinz Von Föerster, y en
el frente de las ciencias cognitivas. Las Neuro ciencias
y las tecno ciencias se mueven al centro del mundo académico
universal mientras las ciencias del siglo diecinueve viven
la crisis de la postmodernidad.
De 1980 a 2000. El programa cibernético es universal,
articula todos los saberes y oficios. La escuela de Palo
Alto pone a la comunicación al centro desde esta
perspectiva, y la vincula a toda acción humana y
social. La otra Comunicología está en pleno
desarrollo. El mundo de las ciencias sociales se impacta
con la figura de Niklas Luhmann.
3º.
Sociología Crítica-Cultural
Antes de 1920. Los antecedentes de este programa son abundantes
en el siglo diecinueve(8). Estamos
hablando de la vertiente crítica de lo sociocultural,
todo aquello que viene del llamado pensamiento de izquierda.
Aquí los socialismos y los marxismos son fuentes
básicas de lo que sucede en el siglo veinte. Aquí
también el mundo anglo tiene su parte, pero la gran
configuración de este pensamiento viene del continente
Europeo.
De 1920 a 1940. En Inglaterra, cuna oficial de los Estudios
Culturales se da en esta época un debate sobre la
cultura y las clases sociales. Pero es en Estados Unidos
alrededor de la llamada Escuela de Chicago donde la crítica
social adquiere mayor peso. En Europa está en crisis
el movimiento de izquierda frente a la creación de
la Unión Soviética imperial, en EEUU toma
un matiz constructivo promoviendo la democracia. Al iniciar
la segunda guerra la lucha contra el fascismo crea un frente
del pensamiento de izquierda.
De 1940 a 1960. En esta etapa Europa se mueve hacia el estructuralismo,
en EEUU el funcionalismo toma aire con el estructural-funcionalismo.
Una época en que la mirada a la cultura está
cubierta por completo por la reconstrucción de la
post-guerra y el triunfalismo de los anglos. Es la llamada
escuela de Frankfurt(9) en el exilio
la que une a los continentes dentro del pensamiento crítico
cultural. Aparece la crítica a la industria cultural.
De 1960 a 1980. Este es el momento de despegue de los llamados
Estudios Culturales. Con un inicio marxista, poco a poco
se convierten en una crítica de la vida cotidiana
y una etnografía de lo particular cultural. La escuela
de Birmingham es el centro oficial del despegue. El mundo
postmoderno llega a las ciencias sociales. Todo es cultura,
el método es relativo, todo es significado. Lo cualitativo
es la ley, la hermenéutica su guía.
De 1980 a 2000. La llamada escuela latinoamericana(10)
hace su aparición en su vertiente culturalista. Martín
Barbero, García Canclini, Ortiz, son algunos de los
nombres que forman la versión latina de los estudios
culturales anglos. También tiene su origen en el
marxismo y el pensamiento de izquierda, pero al igual que
en el mundo anglo poco a poco se van moviendo hacia la retórica
del detalle cultural, y la fascinación por la cultura
popular postmoderna asociada a los medios. En el mundo anglo
el movimiento iniciado en la etapa anterior continúa
y se diversifica en los estudios de lo particular, el feminismo,
el indigenismo, el regionalismo, los jóvenes.
4º.
Economía Política.
Antes de 1920. Aquí al igual que en la Sociología
crítica los antecedentes vienen del siglo diecinueve
y el pensamiento de izquierda europeo. Ahora el matiz es
económico. Las discusiones sobre la emergencia y
desarrollo del capitalismo son la base de estos antecedentes,
con Adam Smith y Marx a la cabeza.
De 1920 a 1940. En esta etapa la discusión continúa,
y se puede hablar de un segundo periodo de antecedentes
para la versión comunicológica. Es momento
de la emergencia de la Unión Soviética, y
también del fascismo.
De 1940 a 1960. En forma peculiar el proceso de migración
de Europa a los Estados Unidos también afecta a este
programa. Este es un tercer periodo de antecedentes. La
guerra fría es el gran telón de fondo, en
América aparece el fenómeno del castrismo
y de la Cuba libre. La URSS está en auge.
De 1960 a 1980. Aquí aparece el programa para la
Comunicología posible(11).
Y surge en la izquierda anglo europea y americana, en los
dos continentes toma fuerza gracias al poder del mundo académico
en inglés. Herbert Schiller, Dallas Smythe por un
lado, y Nicholas Garnham, por el otro, son parte del movimiento
de crítica al mundo capitalista y al imperialismo
cultural por vía de los medios masivos de difusión.
Esta es una propuesta más marxista ortodoxa que la
culturalista de la Sociología crítica. Y también
tiene su versión latinoamericana en lo que se ha
llamado el discurso de la denuncia imperialista, con autores
como Beltrán, Pascuali y buena parte de la primera
generación comunicológica latinoamericana.
De 1980 a 2000. El proceso continúa. El programa
toma forma tanto en Estados Unidos, como en Europa, como
en América Latina.
5º.
Sociología Fenomenológica
Antes de 1920. Este es un programa que se ha desarrollado
dentro del campo académico sociológico. Su
interés aquí es su enfoque a las relaciones
sociales como relaciones de interacción. Los antecedentes
vuelven a ser europeos y decimonónicos. Por un lado
la perspectiva de la acción que viene de Weber, por
otro la fenomenología que deriva de Hegel y Husserl.
Simmel es el gran autor sociológico.
De 1920 a 1940. La sociología de la interacción
continúa, afecta a la Escuela de Chicago y tiene
en Alfred Schütz, discípulo de Simmel a su gran
autor. También Mead está incluido en este
movimiento. La filosofía analítica también
está asociada con los juegos del lenguaje de Wittgenstein
y los actos verbales de Austin.
De 1940 a 1960. El movimiento se vuelve norteamericano,
una generación discreta vincula el momento anterior
al que sigue. Aquí no hay grandes autores, en apariencia.
Los maestros están formando a los nuevos protagonistas.
De 1960 a 1980. El programa vuelve a tomar fuerza(12).
Por una parte la universidad invisible que vincula a Palo
Alto con Goffman y su maestro Birdwhistell. Y por otra los
herederos de Simmel y Schütz, Berger y Luckmann. El
movimiento tiene un rostro de introspección epistemológica
y de exterioridad fenoménica. Aparece la Etnometodología.
De 1980 a 2000. Existe un gran frente fenomenológico
interesado en la interacción y la comunicación.
En los últimos tiempos toda esta intencionalidad
adquiere un nuevo matiz, el de las redes. La interacción
se desarrolla en redes sociales. Europeos y americanos fenomenológicos
están hoy en este proceso constructivo en diálogo
con el programa cibernético y cognitivo. Moreno,
Latour, Callon, Najmanovich son personalidades emergentes.
6º.
La semio-lingüística
Antes de 1920. Este programa también tiene sus antecedentes
en Europa, y a diferencia de los otros con semejante característica
ha continuado siendo europeo en lo fundamenta. El gran antecedente
es el padre del estructuralismo, el lingüista Ferdinand
de Saussure. Y por otra parte uno de los fundadores del
pragmatismo norteamericano, Charles Sanders Peirce. Semiología
y Semiótica frente a frente.
De 1920 a 1940. El programa sigue siendo estructuralista
y lingüístico. Aquí se desarrolla el
Círculo de Praga, con migrantes rusos. La escuela
rusa llega a Europa y de ahí a Estados Unidos y al
mundo. Jakobson es una de las figuras centrales. En Estados
Unidos el proyecto de la Enciclopedia de la Ciencia Unificada
se construye a partir de la relación entre un lógico,
Carnap, y un semiótico, Morris.
De 1940 a 1960. En esta etapa se continúa lo sucedido
en la anterior. La segunda guerra mundial mueve a investigadores
y se gesta el estructuralismo como una forma universal de
organización del conocimiento a imagen y semejanza
del lenguaje mismo. La semiótica pierde fuerza al
caer académicamente la iniciativa de Chicago.
De 1960 a 1980. En Europa el estructuralismo toma fuerza
con el programa semiológico de Roland Barthes y de
Greimas. En Estados Unidos Morris, heredero de Peirce y
Sebeok continúan el proyecto semiótico. La
semiótica pragmática se asocia con la sociología
fenomenológica. En Francia se crea el Centro de estudios
de las comunicaciones de masas.
De 1980 a 2000. El estructuralismo se reforma y pasa a otra
fase, el post-estructuralismo se vuelve constructivista,
se asocia a las ciencias cognitivas, se torna ecléctico.
El pragmatismo semiótico también se reconfigura
postmoderno. El lenguaje y la comunicación son un
campo de confluencia interdisciplinaria, dentro de este
programa revolucionado(13).
7º.
Psicología Social
Antes de 1920. La Psicología es una de las disciplinas
que fundan a una Comunicología posible. Sus antecedentes
están el siglo diecinueve en las raíces históricas
mismas del pensamiento psicológico. Aquí vuelve
a ser la interacción(14) la
que marca la pauta, y la dimensión de relación
entre el individuo y los demás, la Psicología
social.
De 1920 a 1940. La historia de la Psicología y de
la Psicología social en particular tiene en su origen
al conductismo como la matriz de este pensamiento. A esta
visión exterior se enfrenta una visión interior,
la del psicoanálisis. Y entre estas dos se organiza
el movimiento. Los medios aparecen en su mira muy temprano,
pero también la clínica y las relaciones interpersonales.
Kurt Lewin es el gran generador de una perspectiva psicológico
social. La Gestalt dialoga con la fenomenología.
De 1940 a 1960. En este tiempo aparece la tercera fuerza,
la psicología del desarrollo personal, Carl Rogers
y Maslow a la cabeza. Toda la propuesta es de tipo interactivo,
marca la vida en forma ecológica. Pero el mundo de
las terapias está en emergencia, y hablar de terapia
es hablar de interacción y comunicación.
De 1960 a 1980. El mundo psicológico se diversifica,
el enfoque cibernético está presente, también
el fenomenológico, y el cognitivo. Tanto en Estados
Unidos como en Europa el debate pasa por la interacción
y la comunicación. De 1980 a 2000. Los constructivistas
toman la palabra, incluso Varela y Maturana dialogan con
psicólogos de la post-tercera fuerza. Todo es comunicación
e información. La teoría de sistemas toma
la palabra. Tomás Ibáñez es una muestra
de esta emergencia.
III.
Hacia la construcción de un proyecto comunicológico.
El sentido de reconstruir el movimiento de una Comunicología
posible a lo largo de un siglo es ordenar una matriz que
permita entender lo que está sucediendo hoy, y ubicar
entonces las posiciones que pueden desarrollar futuros posibles.
Este es un proceso de configuración y trayectoria
que hace evidente lo opaco y al proponer claridad implica
comprensión. Empecemos por mostrar los elementos
que en principio han tejido al movimiento, y después
observemos las texturas que sobresalen.
El
proyecto comunicológico ha tenido su asentamiento
en primer lugar en las ciencias sociales y las humanidades.
Por una parte han ido tomando forma ciertos objetos, y por
otra parte ciertas perspectivas teóricas se han ido
ocupando de ellos. Así, parece ser que en lo que
a ciencias sociales se refiere, han sido la Sociología
y la Psicología las que han aportado mayor número
de momentos de interés a los asuntos comunicológicos.
La Antropología ha estado más lejana, los
temas de comunicación son urbanos y muy modernos,
aunque habría que revisar lo que ha sucedido en la
mirada a contextos sociales más rurales o étnicos
y pre-modernos. En este sentido la Historia también
ha estado relativamente lejana, el tema de la comunicación
ha sido algo del presente, casi de la segunda guerra mundial
hacia el día de hoy. Las Humanidades cumplen con
su aportación con la fuerza de la Lingüística
y de la Filosofía, ambas perspectivas muy presentes
al mundo comunicológico. El elemento externo ha sido
la Economía política, muy asociada a la Sociología
y a la Geografía económica y humana, esto
debido en gran medida al pensamiento de izquierda de origen
marxista.
Nuevas perspectivas están muy activas en aportes
constructivos al proyecto comunicológico. La Cibernética
en primer lugar, pero también la Memética,
la Sistémica, la Informática, la Telemática,
son novedades contemporáneas al pensamiento comunicológico.
Y los
objetos que han atraído las visiones conceptuales
de tan distintos enfoques constructivos han sido muchos,
pero en síntesis los medios masivos de difusión,
las nuevas tecnologías de información y comunicación,
los lenguajes, las relaciones interpersonales, y los contextos
económico-políticos de la vida socio-cultural,
han sido los centrales.
La
Mediología, la propuesta constructiva de Debray es
una de las fuentes sólidas para una consolidación
del proyecto comunicológico que se origina en la
investigación y reflexión sobre los medios
de difusión. Eleva la palabra medios a constructo
teórico, y al objeto medios a dimensión comprensiva
de la vida humana en todo tiempo y espacio posible. Así
que al centro de la Comunicología oficial aparece
la Mediología como una gran posibilidad. Y ante la
distancia existente entre el objeto medios y los otros objetos,
es posible que lo que convenga que suceda primero es que
se confirme la noción de Ciencias de la Comunicación
antes que la propuesta de una Comunicología general.
Y de esta manera lo que tendríamos sería un
espacio conceptual que incluye a los varios objetos en una
configuración de cuatro dimensiones. Cada dimensión
haciéndose cargo de por lo menos un macro objeto,
y proponiendo la posible articulación de las cuatro
dimensiones en una sola perspectiva posible, la comunicológica
general. Quedaría así:
Primera
dimensión.- La Difusión. Donde bien podría
ocupar el sitio central la propuesta de la Mediología.
Aquí estarían todos los fenómenos asociados
a la reproducción y expansión de los sistemas
de información social-culturales a través
de los diversos medios.
Segunda dimensión.- La Expresión. Aquí
el lugar central sería ocupado por una perspectiva
que combine elementos de composición estética,
con elementos de configuración formal semiótico-lingüística.
Aquí estarían todos los fenómenos de
producción, de creación discursiva y semiótica,
incluidos los mediáticos.
Tercera dimensión.- La Interacción. El centro
estaría ocupado por una perspectiva que combine elementos
de Psicología social de las relaciones interpersonales,
grupales y colectivas, con elementos de Sociología
de los vínculos, contactos, asociaciones, redes.
Aquí estarían todos los fenómenos de
acción simultánea de afectación humana
intencional o no, lo que se ha llamado comunicación
interpersonal.
Cuarta dimensión.- La Estructuración. El centro
lo ocuparía una combinación entre elementos
de Economía Política y Sociología de
los sistemas socio-culturales. Aquí se incluirían
todos los elementos de configuración de estructuras
complejas sociales y culturales desde una perspectiva de
comunicación-información.
Vallejo,
Ciudad de México. 16 de mayo de 2003- 13 de junio
de 2006
Bibliografía
sintética de referencias generales sobre las fuentes
científicas históricas de una Comunicología
posible. (Esta bibliografía es una selección
de la base de 1200 libros en español que el proyecto
Hacia una Comunicología posible está procesando)
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_________________
1 MATTELART,
Armand y Michèle Mattelart. 1997, Primera edición,
Historia de las teorías de la comunicación,
Paidós, Barcelona.
2 Manuales de teorías de la comunicación.
Análisis desde la Comunicología
http://www.portalcomunicacion.com/esp/dest_comunicologia.html
Monográfico de Marta Rizo para el portal del INCOM.
Este es un apunte de organización sobre libros percibidos
como manuales sobre comunicación, donde la historia
de la teoría es una de las dimensiones.
3 http://www.geocities.com/comunicologiaposible/
Portal de GUCOM, Grupo hacia una Comunicología posible.
Aquí se presenta con detalle parte de la historia
del proceso de construcción del proyecto.
4 Laswell no es un funcionalista en principio, es un investigador
empírico con interés en la propaganda. Pero
el será el primer gran teórico norteamericano
de los medios de difusión, con propuestas muy cercanas
al sentido común.
5 Lazarsfeld tampoco es un autor importante dentro de la
sociología funcionalista, pero tiene una relación
cercana con ella a través de David K. Merton. Lazarsfeld
es el gran impulsor de la investigación administrativa,
su relación con el funcionalismo no es central, pero
la historia ha opinado que si.
6 La llamada sociología funcionalista de los medios
de difusión es casi inexistente, pero quedan unidos
para la historia oficial los estudios de los medios de los
años funcionalistas y los estudios de los medios
en los Estados Unidos de Norteamérica. Hoy es difícil
separar lo unido en la memoria y las voces oficiales establecidas.
7 La cibernética es una de las grandes fundaciones
del pensamiento en comunicación, pero su relación
con la ciencia dura y las matemáticas la aleja de
las escuelas y sus visiones humanísticas y sociológicas.
8 El pensamiento crítico tiene sus raíces
en la modernidad como cultura y civilización. En
las principales naciones europeas hay brotes de crítica,
el individuo frente al sistema es una imagen que llega para
quedarse. De toda esta emergencia llega a América
la crítica de la ilustración francesa y del
empirismo inglés, y después la crítica
del pensamiento marxista de origen en la crítica
del idealismo alemán.
9 La escuela de Frankfurt es el modelo del pensamiento crítico
en nuestra historia en parte oficial y en parte oral del
pensamiento sobre comunicación. Es clave su exilio
en EEUU y en Francia, sin esta circunstancia quizás
nunca habríamos sabido en América Latina de
su existencia.
10 En esta configuración es clave la personalidad
de José Marques de Melo, que desde la cátedra
UNESCO de la Universidad Metodista de Sao Paulo en Brasil,
impulsa la idea primero, y seminarios especializados después,
construyendo la historia de una escuela latinoamericana
de la comunicación, caracterizada por ser crítica.
http://www.metodista.br/unesco/
11 Esta escuela depende en principio de la guerra fría.
Tiene un sesgo político muy fuerte. Al caer el bloque
socialista-comunista europeo, casi desaparece. Pero toma
un segundo aire con una nueva izquierda que continúa
de pie, ahora en ambientes conceptuales tan novedosos como
el de la economía de la información y del
conocimiento.
12 La sociología fenomenológica tiene su emergencia
en Europa, pero también goza de su primavera y verano
en los EE UU. Es innegable su interés por la comunicación,
pero no por los medios en particular. De ahí su poca
importancia en el medio escolar y oficial de la comunicación,
que ha excluido a todo lo que no sea medios de difusión
del espacio conceptual de la comunicación.
13 Semiótica y comunicación conceptual han
tenido una buena relación desde los años setenta.
Pero la semiótica tiene el inconveniente para el
mundo académico de la comunicación de su alta
formalidad, lo que no es el mejor territorio para el sentido
común académico de la comunicación.
Aún así, una y otra vez el mundo académico
de la comunicación ha tomado prestados juicios, y
léxico, pero sin mucha profundidad teórica
o metodológica.
14 A ratos parecería que el mundo académico
de la comunicación dejó fuera a la interacción
por ser parte de los programas de la psicología.
Es peculiar que por una parte se habla de ínter disciplina,
y por otra parte la tendencia es desarrollan juicios sobre
los medios de difusión, sin profundidad conceptual.