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SOBRE COMUNICOLOGÍA Y COMUNICOMETODOLOGÍA
Primera guía de apuntes sobre horizontes de lo posible.
Autor: Jesús Galindo


I. Primeras imágenes e ideas

La comunicación es algo que se encuentra en la agenda sobre los temas por atender en el mundo contemporáneo. No estaba ahí, pero si estaba. No estaba como un asunto que había que desarrollar como cuando te ocupas en algo urgente e importante, que puede modificar la vida, revolucionar el cosmos. Pero ha estado ahí hace mucho tiempo, la configuración social-cultural se ha construido con ella una y otra vez, y ha formado parte de lo cotidiano, de lo inmediato desde quizás los primeros paso de lo que hoy llamamos vida humana.

Hoy su definición es un tema de discusiones académicas, políticas, pedagógicas, motivo de encuentros, de convocatorias, de publicaciones y aflicciones. Y cuando se tiene una noción relativamente estable y consensuada, ese es sólo el principio, falta mirar entonces lo que en el mundo aparece con su forma, y por último sistematizar sus poderes y necesidades constructivas, hasta llegar al perfil de un artefacto que puede aplicarse y rendir cuentas con precisión. La comunicación es todo eso, Filosofía, teoría, ingeniería, y más.

Son muchos los talentos y los recursos invertidos en los últimos tiempos en este ahora sí campo de conocimiento en un sentido amplio. Y es en este momento que es posible un recuento de lo sucedido, y una programación de lo por acontecer. Todo bajo la coartada de que es algo útil, necesario, importante, urgente, consecuente. Y la tarea se divide ante nosotros en dos grandes áreas, una, la que pondrá orden en todo lo que ha pasado, otra, la que hará la apuesta hacia delante, la que marcará la guía de lo posible y lo imaginable, por lo menos durante un tiempo, hasta que nuevos ajustes y creaciones nos donen la forma de las nuevas miradas y memorias.

La primera tarea requiere dedicación y paciencia, la segunda creatividad y audacia. Ambas se unen en la sistematización de lo que en forma colectiva se ha sintetizado sobre la comunicación en las dimensiones conceptual y tecnológica. Es decir, por una parte la construcción discursiva de sentido, el desarrollo textual de la intención de entender y nombrar, el fondo teórico y filosófico del asunto. Y por otra, el diseño y construcción de aparatos y herramientas prácticos de acción para intervenir, modificar, acelerar, lo que se entiende por comunicación, la dimensión técnica, tecnológica, de ingeniería del asunto. Por una parte comprender, por otra intervenir. La comunicación aparece así como un campo posible de configuración de nociones, visiones, percepciones, y de intenciones, operaciones, acciones. Ciencia y tecnología, la forma teórica de la comunicación, la Comunicología posible, y la forma práctica-constructiva, la Comunicometodología posible.

Así que primero la historia del proceso. En forma oficial llevamos entre sesenta y setenta años de movimiento hacia una Comunicología posible. El lugar de su emergencia fue el ambiente intelectual y político en los Estados Unidos de Norteamérica allá por el período de entreguerras, en los años en que se gestaba la segunda guerra mundial, y la migración de cierta inteligencia europea enriquecía a una nación que se preparaba para ser la Roma de la nueva era. Lo que sucedió entonces está aún por ser sistematizado, pero sabemos de seguro del impacto que tuvo en el resto siglo veinte hasta nuestros días. La primera lengua de la comunicación académica fue el inglés, y es de llamar la atención cómo esta historia particular coincide con la emergencia de un fenómeno universal de difusión del pensamiento, la ciencia y la tecnología en ese idioma. La comunicación es parte de la historia contemporánea, y en cierto sentido un componente que hace la diferencia respecto al tiempo social anterior.

Mirar al siglo veinte, y sobre todo al mundo que surgió después de la segunda guerra, es mirar al contexto en el cual se desarrollan los antecedentes de la comunicología posible. Al iniciar el nuevo siglo hay muchos relatos que ordenar y recordar, se han multiplicado las expresiones textuales y los nichos institucionales para su expresión, difusión y conservación. Ahora es el tiempo para sistematizar y proponer la etapa que sigue. Y esto sucede de nuevo coincidiendo con un mundo que parece emerger a partir de un orden internacional peculiar, y una matriz tecnológica de información y comunicación única e inédita.

Quizás nos hemos pasado un poco, tal vez nos estamos adelantando, a lo mejor y estamos en el momento justo. No sabemos, eso es tema para las futuras generaciones. Pero lo que si podemos afirmar es que somos parte de una generación emergente que ha convivido con una historia reciente que exige un recuento y una propuesta. Y ese es el punto.

II. Presentación y antecedentes generales.

Tenemos comunicólogos pero no Comunicología. Lo que quiere decir que en realidad no hay comunicólogos, sino sólo estudiosos de un campo que en cierto sentido es nombrado en común como de comunicación. Y ahí está la primera imagen detonante de la necesidad de fundar una Comunicología posible. En un gran trazo general de la trayectoria del campo académico de la comunicación se podrían identificar tres grandes etapas. Una que cubre los años treinta y cuarenta. Otra que incluiría de los cincuenta hasta los setenta. Y una tercera con la historia de los últimos veintitantos años. Todo ese movimiento puede ser ahora percibido y organizado como antecedentes de la fundación de una Comunicología posible. Tarea que hoy podemos emprender.

La comunicación es el nombre de muchos fenómenos que juntos configuran un espacio conceptual amplio y confuso. Con el mismo nombre se llama a las carreteras y a los puentes, a los automóviles, los barcos, los aviones y los trenes. A la radiodifusión, al cine, a los periódicos. Y también a las relaciones de pareja, familiares, vecinales y laborales. E incluso a un partido de fut-bol, a una reunión religiosa en un templo, a una fiesta, a una campaña política. Y más, a las relaciones sexuales, a las relaciones pedagógicas, interétnicas, a la historia. E incluso a las interacciones entre insectos, animales, y hasta a las relaciones químicas y entre planetas del sistema solar. Todo esto y más participa del espacio conceptual de la comunicación. Como se puede apreciar es necesario un perfil más claro de lo que es y no es, desde qué punto de vista, con qué implicaciones, y bajo que condiciones. En fin, algo más que una noción general compartida.

La historia de los antecedentes de una Comunicología posible se ha centrado en el campo académico de la comunicación en la dimensión social-humanística del espacio conceptual. Con ello las dimensiones que aluden a transporte y vías de comunicación han quedado al margen, igual que las que tienen connotaciones de orden físico, químico o biológico. Lo cual define cierto marco de acontecimientos discursivos, pero no ayuda por necesidad a su riqueza lógica y teórica. Como sea en los últimos veinte años la comunicación en el mundo académico ha sido la que hace referencia a lo social-psicológico-cultural. Con ello el lugar de cruce teórico es el que hace coincidir a la Psicología, la Sociología y la Antropología, por una parte, y a la Filosofía y las humanidades en general por otra.

Y ese ha sido el territorio de debate de la actual generación académica que cruzó del siglo veinte al siglo veintiuno. Como hipótesis se podría afirmar que la visión humanística y filosófica ha sido la que ha reinado en este debate, y la perspectiva científica se ha cargado hacia lo psicológico social, en términos generales, dejando de lado lo Antropológico, que no a la cultura (estamos aún en el auge de los llamados estudios culturales, no muy científicos, pero si muy llamativos). Y a este grupo se ha unido la visión emergente sobre las llamadas nuevas tecnologías de información y comunicación, que tienen un fondo de pensamiento mecánico de la ingeniería. Y por otra parte la veta de la producción de mensajes ha acompañado todo el tiempo a los vectores conceptuales mencionados. Y ahí la creación artística y el dominio formal de los lenguajes y sus productos ha sido el centro. La comunicación académica oficial está dividida entre los científicos sociales con ideología humanística, y los creadores de mensajes con necesidades de dominio formal sobre los lenguajes y sus medios.

Ante este escenario en donde los medios de difusión masiva, la radiodifusión, el cine y la prensa, han sido el corazón de la trama académica, la síntesis de una Comunicología posible requiere de una inversión de energía grande en la inclusión de lo diverso a los medios con la centralidad de los medios, en un ejercicio conceptual que ordene desde lo general, siguiendo el patrón deductivo de la ciencia. No todo son medios, pero no hay Comunicología posible sin ellos. Esto supone la búsqueda de un marco organizador que permita la construcción de una perspectiva general que incluya lo diverso, y al tiempo sea consistente en su interior. Esa perspectiva puede ser la Sistémica.

Pero el tema conceptual y teórico es sólo una parte del problema por enfrentar y resolver. También está todo el espacio constructivo, el de la acción, el de la creación. Aquí la lógica de las representaciones, de la teoría, no es suficiente. Y la misma perspectiva sistémica puede ser útil, pero en su versión de ingeniería, de tecnología. De ahí surgirá otra sistematización de experiencias y visiones, la Comunicometodología. En este caso como en el teórico será entonces la Sistémica la que permitirá poner orden y proponer. Quedando en un nivel de construcción superior, epistemológico-metodológico, tanto para la elaboración de una matriz conceptual comunicológica general, como para la configuración de una matriz tecnológica comunicometodológica. Y esto completa el camino constructivo, por una parte la reconstrucción de la trayectoria del campo, el momento a posterior, por otra la propuesta de un sistema de organización general, la propuesta a priori. Con el encuentro coherente y dialógico de ambas perspectivas en una síntesis en movimiento. Aquí presentaremos apuntes sobre la figura del sistema de organización general.

III. Hacia una Comunicología posible.

Estamos ante el proyecto de construcción de una perspectiva de conocimiento científico, o por lo menos sistemático y coherente. Esto supone aplicar el sistema construido a una variedad heterogénea de textos y discursos, de objetos y puntos de vista. En un escenario radical de definición cerrada, la comunicación podría ser considerada sólo algo que excluyera a la mayor parte del contenido del corpus académico que se supone parte del tema. Eso ha sucedido sin una intención consensuada explícita con los medios de difusión masiva. Para muchos, dentro del campo académico de la comunicación, los medios son el único objeto legítimo y legal en el estudio de la comunicación. La interacción cara a cara y todo lo demás no mediático no es comunicación en un sentido oficial. Aquí se intenta ir más allá de esta limitación histórica, como ya se ha mencionado los medios son centrales para el campo académico, pero no son el único objeto de investigación posible ni ahora ni desde el principio del relato. Por tanto se necesita la propuesta de un espacio conceptual que incluya a la mayoría de los objetos nombrados como de comunicación, y que por otra parte sea reconocido por otras perspectivas, desde la Sociología hasta la Odontología, como algo que se entiende como propio y específico, construido con un punto de vista distinto a los existentes, y que permite cierta claridad y mejor comprensión del mundo.

Entendiendo por comunicación la acción que mueve a poner en común algo entre entidades que participan de esa intención, como una guía conceptual general, el siguiente paso es mirar al espacio conceptual vigente y ensayar una reorganización a partir de dimensiones generales que lo puedan ordenar casi por completo. Ese ensayo propone en este momento cuatro dimensiones básicas para percibir y mejor entender al espacio conceptual actual sobre la comunicación. Cada una de esas dimensiones marca límites para lo que es y lo que no es, y en ese momento requiere sintetizar con claridad los principios constructivos que hacen pertinente esa cualidad. Las cuatro dimensiones son: la expresión, la difusión, la interacción y la estructuración.

La expresión retoma todo lo que está asociado con lo que se llama producir mensajes, desde el acto mismo del habla, hasta el diseño del contenido de una campaña publicitaria o un largo metraje cinematográfico. Los principios constructivos de esta dimensión podrían ubicarse en el campo del arte y la estética, por una parte, pero también en el campo del lenguaje y la organización formal del texto y el discurso. Las disciplinas que confluyen aquí son entre otras la Estética, la Lingüística, la Semiótica, la Lógica, la Retórica, y formas estables de expresión como la literatura, la música, las bellas artes en general, y el Diseño gráfico y las ciencias del diseño en general, con sus preceptivas, sus convenciones, sus formalismos. Aquí se ensaya poner en común algo, y el momento del paso del impulso energético y la forma que lo materializa es lo que en particular importa. De ahí que también la Psicología y las Ciencias Cognitivas tengas mucho que decir.

La difusión construye el marco con el cual se mira a los medios de difusión colectiva y no tan colectiva. Todo lo que implica un fenómeno de paso de un sistema de información o sus partes de una entidad a otra está dentro de esta dimensión, ya sea que se comparta o sólo se afecte. El cuerpo de objetos y asuntos que trata esta perspectiva es tan extenso y central a la vida social que puede ser una perspectiva general para entender lo social, lo cultural y lo histórico. De ahí que ya exista un nombre para la ciencia que se encargaría de todo esto, la Mediología. Aquí la convergencia de las ciencias sociales y del comportamiento es el centro de la construcción de los principios constructivos, por tanto nada social o cultural le es ajeno. Aquí se estudia lo que permite que la vida social continúe, la puesta en común de formas de todo tipo entre nuevas y viejas generaciones, entre propios y extraños. Aquí se puede observar la historia de lo humano como un movimiento de elementos de un lugar a otro, como bien lo había ya observado la Antropología, pero sin profundizar ni ampliar ni complejizar su punto de vista. En los últimos tiempos es la Memética, la ciencia de los memes, de los patrones de imitación, de replicación de los sistemas de información en la vida social, la que da la pauta para desarrollar esta dimensión. Una dimensión que reorganiza a las ciencias sociales.

La interacción es el corazón de una Comunicología posible. Aquí la pregunta es por la mutua afectación de dos o más sistemas organizados por el contacto, la propia acción y de las otras entidades. La imagen es la de sistemas separados que entran en contacto y se afectan. Es la imagen de la Ecología y de la Cosmología más compleja. La imagen misma de la complejidad tal y como hoy la entendemos. Esta es la dimensión de la vida amorosa, familiar, vecinal, laboral, comunitaria y social, de la que hablábamos en los primeros párrafos. Lo mismo se incluye la situación de encuentro entre dos extraños o dos amigos, que la situación de relación entre dos civilizaciones y grandes formas culturales cuando Europa se encontró con lo que llamaron América. De nuevo todas las ciencias sociales y del comportamiento están aquí, sobre todo las que han enfatizado las situaciones de mutua afectación, como las terapias, y algunas Sociologías y Psicologías sociales interaccionistas. La Cibernética tanto de primero como de segundo orden y la Sistémica en general son claves, observan a conjuntos de elementos en relación configurando un nivel superior de organización a su participación particular. Aquí se encuentra la llave de la construcción social, tarea para la dimensión práctica de la interacción, la Comunicometodología.

La estructuración. Si observáramos a un tetraedro miraríamos a un objeto con cuatro caras formadas por triángulos. Si lo asentáramos en una superficie y lo viéramos desde arriba, miraríamos a tres triángulos unidos en una punta. Esa es la imagen de la estructuración. Las tres caras que se unen en una punta son la expresión, la difusión y la interacción, y la punta, por una parte, y la base en que están asentadas las tres caras, por otra, son la estructuración. En esta dimensión se unen las otras tres. Por una parte una parte del sistema social expresa, por otra esa expresión pude difundirse en otras partes del sistema, y por otra esa difusión puede tener una reacción que modifica el proceso en una situación de interacción. Mirar al mundo social en esta complejidad es la visión de la estructuración. Aquí confluyen todas las ciencias y perspectivas asociadas a la vida social, todas, desde las ciencias sociales, pasando por la economía y la psicología social, hasta la Cibernética, la Sistémica, la Memética y la Mediología. Todas. Aquí se construye la visión general y total de la vida social desde una perspectiva comunicológica. Este vértice emergente es una forma de ciencia social-cultural-histórica evolucionada dentro de principios constructivos de complejidad.

IV. Hacia una Comunicometodología posible.

La Comunicología es una ciencia básica de nuevo cuño que tiene su complemento práctico y aplicado. Todo lo que aprendemos de las formas de composición y organización del mundo nos permite imaginarnos mundos alternativos, distintos, semejantes, que pueden llegar a ser bajo ciertas condiciones, con cierto gasto de energía y con la aplicación de ciertos principios constructivos eficientes. La comunicometodología es esa perspectiva tecnológica de construcción de lo posible. Por una parte aprendemos cómo es que ponemos en común lo que nos configura como entidades socio-culturales, la Comunicología, y por otra a partir de ese aprendizaje podemos intervenir las formas de esa construcción y configurar otras, alterar las que tenemos, confirmar y reforzar nuestros procesos de configuración, la Comunicometodología.

El desarrollo teórico de la comunicación adquiere profundidad y sentido en la comprensión, en el entendimiento cosmológico del mundo que vivimos, pero también en su utilidad, en la apertura de posibilidades para actuar en ese mundo y transformarlo. De esta manera cada una de las cuatro dimensiones de la teoría es a la vez una dimensión de su aplicación práctica. Y de ahí surge un catálogo de asuntos que pueden apreciarse en el sentido y pueden modificarse en lo concreto. Esta sistematización compone la primera parte de un catálogo posible de problemas por resolver, problemas que derivan de la teoría. Pero existen otra serie de problemas, los que vienen del mundo práctico cotidiano. Esta parte complementaria del catálogo de problemas posibles es más viva, más real, más exigente, más urgente, la motivación básica de la existencia de la teoría y de la ingeniería que la acompaña. En este punto podemos afirmar, que en esta relación de problemas y soluciones, y de preguntas y respuestas, un catálogo posible se desprende de la intención teórica, pero otro de la necesidad práctica. Y en un orden posible de jerarquía entre ambos ámbitos, que debieran ser siempre complementarios, el que más presiona, el que más condiciona es el que proviene del mundo práctico, del día a día.

Y aquí surge otro programa de investigación de segundo orden. Si antes habíamos señalado la importancia de la elaboración de una historia sistematizada del campo académico en el desarrollo de su espacio conceptual, ahora la atención es para una historia sistemática de los problemas y las soluciones que han sido exploradas. El mundo de la comunicación también, y en primer lugar, es un mundo de problemas cotidianos, problemas de todo tipo, que han tenido soluciones diversas, y que en muchos casos aún no llegan a una eficiencia óptima. Estamos ante una categoría de problemas viejos que han sido resueltos en forma parcial o casi total, junto con algunos que aún no son resueltos del todo ni en forma inicial. Y por otro lado también tenemos una serie de problemas emergentes que no tienen aún ni un nombre claro, que en muchos casos no se ha iniciado su exploración, o que son incomprensibles por falta de información o de una percepción suficiente. Es en este punto, el de los problemas de la vida mundana en comunicación donde se hace más urgente una buena Comunicología y una mejor Comunicometodología.

Exploremos el concepto de Comunicometodología por un momento. Todas las prácticas de comunicación, las que pueden ser organizadas en una clasificación ideal en las cuatro dimensiones comunicológicas señaladas, tienen actores que las portan, que las ejercen. Esto sucede en forma individual y en forma supra-individual. La acción comunicativa tiene sujetos de diverso orden y complejidad. La comunicación es una actividad que en principio, según quedó apuntado en la noción general, involucra situaciones, es algo más allá de lo sólo individual siempre. De ahí que su percepción cotidiana supone por lo menos la participación de dos entidades. Esto es la marca de su naturaleza, de su materialidad. Esos actores involucrados en esas situaciones tienen visiones individuales de lo que sucede, pero también visiones sistémicas, que provienen de los ámbitos de socialización que los han formado, de la historia de las situaciones en que han participado. Cada vez que se presenta un acontecimiento de comunicación, de puesta en común, hay varios niveles de organización perceptiva involucrados, desde lo individual hasta lo social general. Y cada nivel supone la posibilidad de percepción de lo que sucede por parte de los participantes, y por tanto de una representación posible, y la posibilidad de modificar esa situación así representada. La Comunicología participa en el primer ejercicio, el de la construcción de representaciones, con el oficio de la ciencia. Y la Comunicometodología participa en el segundo ejercicio, el de la intervención en la situación representada en alguna dirección. Dependiendo de la magnitud de la situación representable según la complejidad de su composición y organización, será la magnitud de la participación posible en detectar un problema y su consiguiente ensayo de solución. Esto implica que una representación será de un tipo u otro dependiendo de la participación de los involucrados en el contexto situacional representado. Si sólo uno de los participantes construye la representación, esta y su campo problemático será de un tipo menos comunicacional, si en el otro extremo, todo los involucrados participan en la construcción de la representación y el perfil del campo problemático. Dependerá de la práctica en comunicación lo que suceda en el movimiento de un extremo a otro del gradiente de la participación. No es lo mismo un ego pensando en una estrategia para poner en común algo, que una comunidad interactuando para decidir o construir el espacio de puesta en común de algo. La dimensión de la comunicación en el caso más individual es más pequeña, en el caso comunitario es muy grande. La Comunicometodología se encargaría de recorrer ese gradiente con todas sus opciones, para llevar primero a los actores a la síntesis de la representación, y después a la búsqueda y resultado de una solución. Todo dentro del gran principio constructivo de la comunicación de la puesta en común. Mirando primero cómo ponemos en común lo que tenemos en común, y luego mirando cómo buscamos y hacemos para poner en común eso, y cómo podemos hacer para hacerlo mejor o de otra manera, o dejarlo de hacer o hacerlo menos.

En extenso párrafo anterior está la imagen que llevó a afirmar en el apartado de Comunicología que es la dimensión de interacción la más Comunicometodológica. Pero también en ese apartado ya se había afirmado que será la dimensión de estructuración la más cercana a la complejidad misma de la vida social. El párrafo anterior es una visión de esa complejidad vislumbrada en la dimensión de estructuración. Las otras dos dimensiones, la de expresión y la de difusión, también tienen por tanto participación en el horizonte de posibilidad de construcción de nuevos y más complejos sistemas de conocimiento. Pero es la dimensión de interacción el corazón de la dimensión práctica de la comunicación, el escenario primario de la puesta en común cuando las entidades participantes están involucradas en las acciones de compartir, desde un nivel primario de alta disimetría y homogeneidad, hasta un nivel complejo de alta simetría y diversidad. La imagen de dos entidades que se acercan donde una sabe mucho de la otra y de lo que puede y quiere que pase, y la otra está dispuesta a ser afectada y someterse a la dirección de la primera. Y la imagen de dos entidades muy complejas en diversos aspectos, incluido el de la percepción de la situación de contacto, y que desean construir una tercera entidad que las involucre a ambas sin dejar de ser lo que son, pero siendo además lo que pueden ser participando de esa tercera entidad que corresponde a poner en común al otro mutuamente. Dos escenarios de interacción que pueden ser ocupados por una pareja, dos conocidos, dos grupos, dos empresas, dos naciones, dos culturas, dos civilizaciones.

V. Horizontes de lo posible. Investigar la comunicación, investigar con la comunicación, investigar en la comunicación.

La construcción de sistemas de conocimiento a partir de sistemas de información y sistemas de comunicación, tiene un horizonte de posibilidades muy amplio según los desarrollos que puede haber de una Comunicología posible, y de una Comunicometodología posible. Hasta hoy la ciencia se ha desarrollado con un esquema pobre de comunicación. El investigador es un individuo aislado, o casi, que observa al mundo, procesa lo observado a partir de algún sistema de información, y sintetiza una conclusión que refuerza o altera algún elemento del sistema de información, representación del mundo observable. La metodología de investigación consiste en el aparato de configuración de conocimiento a partir de grupos de sistemas de operaciones sobre la observación, el registro de observaciones, la sistematización de ellas, y la síntesis de conocimiento a partir de esa sistematización. En este proceso todas las actividades y sus operaciones pueden desenvolverse en soledad. Los otros son un referente a ser tomado en consideración en forma parcial en algunos momentos del proceso, al principio, tal vez, y al final, probablemente. Lo que esta imagen subraya es que la investigación pude llegar a condiciones de aislamientos extremas, las cuales incluso pueden ser consideradas como deseables o necesarias. Todo nuestro esquema de indagación científico prescinde de la comunicación como un elemento básico, lo considera exterior, y esto tiene consecuencias y sugiere implicaciones, y por supuesto tiene causas. El mundo occidental de la ciencia privilegia a la información sobre la comunicación, y a la exterioridad del conocimiento sobre su posibilidad de vida interior. Los investigadores son islas, autistas, y parece haber un acuerdo para que así sea.

De nuestra propia tradición y costumbre de investigar, la construcción de sistemas de información parece ser la estructura más evidente y central. Las observaciones sobre el mundo se sistematizan, los modos y formas de observar parten de un sistema, las observaciones se organizan en sistemas discursivos de diverso nivel y complejidad, desde los datos hasta la teoría. En ciencia todo es sistema e información. De aquí se puede sacar una lección clara, el progreso del mundo científico ha dependido de su capacidad de configurar a estos diversos sistemas, incluyendo por supuesto el de aplicación en la ingeniería, y es visible que su futuro seguirá dependiendo de esa capacidad, que pude ser incrementada. Pero en Ciencia no todo es información, ni su sistematización.

La Ecología de investigación depende de las relaciones que existen entre los diversos investigadores y sus diversos niveles de organización y complejidad. Y también de las relaciones entre esos diversos nodos y sistema de vinculación interior, con el resto del mundo social. La imagen general de esta configuración está compuesta de muchos elementos, tanto como actividades de investigación hay, y sus asociaciones al resto de actividades sociales. Como puede apreciarse la matriz de esta imagen puede llegar a ser muy compleja y complicada. Toda actividad de investigación está asociada a muchas otras, los investigadores son actores sociales con múltiples dimensiones y áreas de interés o participación. Y si a esto agregamos la complejidad de las jerarquías, la representación lejos de simplificarse se complica. El mundo de la investigación es una gran matriz de relaciones sociales de diverso tipo e intensidad. La pregunta es sobre la relevancia de la comunicación en todo ese conjunto de interacciones.

Percibir a la Ecología de investigación bajo la óptica de los sistemas de comunicación y los sistemas de información proporciona elementos para concluir el argumento que organiza este último punto del presente texto. En principio el mundo de la investigación requiere niveles de comunicación mayores que el resto del sistema social. El compromiso de sintetizar conocimiento supone que los investigadores aislados se configuren en redes de asociación para compartir información. El punto es preguntar hasta donde sucede así. Y la respuesta posible es, no sucede en una intensidad mayor que en el resto de la sociedad, e incluso puede llegar a ser menor. La cultura de comunicación no es parte fundamental de la cultura de investigación. Y la imagen complementaria sería, y si la comunicación fuera una dimensión más central en la actividad de investigación, cómo sería esa Ecología. Imaginemos un momento el cuadro. Todos los investigadores trabajando en lo suyo, integrando redes, en las cuales comparten los sistemas de información mencionados, observación, datos, conclusiones, operaciones para observar y para hacer todo lo demás. Esto es un sistema de comunicación en actividad. Las posibilidades de desarrollo de la ciencia aumentarían, la organización sería más compleja, el conocimiento sería más público y compartido, las condiciones de síntesis y difusión serían de un alto metabolismo. A esto agreguemos una mejor infraestructura de información y comunicación con desarrollos en informática, telemática, computación, ingeniería de sistemas. Y el resultado puede ser una sociedad de comunicación de alto desarrollo. La comunidad de investigación en comunicación constante con el resto de la sociedad y dentro de sí misma. Una cibercultura general y generalizada de la información, la comunicación y el conocimiento.

La Comunicología y la Comunicometodología son ejes promotores de la imagen anterior. La ciencia de la comunicación y el método de la comunicación promueven una cultura y una cibercultura de la información y la comunicación de mayor complejidad. Investigar la comunicación supone aprender de ella para mejor entenderla, realizarla y operarla. El proyecto de una Comunicología posible y una Comunicometodología posible son parte del mundo emergente, ese mundo que lleva unas cuantas décadas de existencia, y que se proyecta hacia delante con horizontes de reconfiguración social extensos, intensos y consistentes. Estudiar la comunicación ha sido un objeto más dentro del catálogo posible de objetos, pero es mucho más. En su matriz se encuentra cifrada la clave de otra forma de convivir y sobrevivir, una espiral constructiva de nuevos y distintos mundos posibles.

Vallejo, 28 de agosto de 2003

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