I.
Primeras imágenes e ideas
La comunicación es algo que se encuentra en la agenda
sobre los temas por atender en el mundo contemporáneo.
No estaba ahí, pero si estaba. No estaba como un
asunto que había que desarrollar como cuando te ocupas
en algo urgente e importante, que puede modificar la vida,
revolucionar el cosmos. Pero ha estado ahí hace mucho
tiempo, la configuración social-cultural se ha construido
con ella una y otra vez, y ha formado parte de lo cotidiano,
de lo inmediato desde quizás los primeros paso de
lo que hoy llamamos vida humana.
Hoy
su definición es un tema de discusiones académicas,
políticas, pedagógicas, motivo de encuentros,
de convocatorias, de publicaciones y aflicciones. Y cuando
se tiene una noción relativamente estable y consensuada,
ese es sólo el principio, falta mirar entonces lo
que en el mundo aparece con su forma, y por último
sistematizar sus poderes y necesidades constructivas, hasta
llegar al perfil de un artefacto que puede aplicarse y rendir
cuentas con precisión. La comunicación es
todo eso, Filosofía, teoría, ingeniería,
y más.
Son muchos los talentos y los recursos invertidos en los
últimos tiempos en este ahora sí campo de
conocimiento en un sentido amplio. Y es en este momento
que es posible un recuento de lo sucedido, y una programación
de lo por acontecer. Todo bajo la coartada de que es algo
útil, necesario, importante, urgente, consecuente.
Y la tarea se divide ante nosotros en dos grandes áreas,
una, la que pondrá orden en todo lo que ha pasado,
otra, la que hará la apuesta hacia delante, la que
marcará la guía de lo posible y lo imaginable,
por lo menos durante un tiempo, hasta que nuevos ajustes
y creaciones nos donen la forma de las nuevas miradas y
memorias.
La primera tarea requiere dedicación y paciencia,
la segunda creatividad y audacia. Ambas se unen en la sistematización
de lo que en forma colectiva se ha sintetizado sobre la
comunicación en las dimensiones conceptual y tecnológica.
Es decir, por una parte la construcción discursiva
de sentido, el desarrollo textual de la intención
de entender y nombrar, el fondo teórico y filosófico
del asunto. Y por otra, el diseño y construcción
de aparatos y herramientas prácticos de acción
para intervenir, modificar, acelerar, lo que se entiende
por comunicación, la dimensión técnica,
tecnológica, de ingeniería del asunto. Por
una parte comprender, por otra intervenir. La comunicación
aparece así como un campo posible de configuración
de nociones, visiones, percepciones, y de intenciones, operaciones,
acciones. Ciencia y tecnología, la forma teórica
de la comunicación, la Comunicología posible,
y la forma práctica-constructiva, la Comunicometodología
posible.
Así
que primero la historia del proceso. En forma oficial llevamos
entre sesenta y setenta años de movimiento hacia
una Comunicología posible. El lugar de su emergencia
fue el ambiente intelectual y político en los Estados
Unidos de Norteamérica allá por el período
de entreguerras, en los años en que se gestaba la
segunda guerra mundial, y la migración de cierta
inteligencia europea enriquecía a una nación
que se preparaba para ser la Roma de la nueva era. Lo que
sucedió entonces está aún por ser sistematizado,
pero sabemos de seguro del impacto que tuvo en el resto
siglo veinte hasta nuestros días. La primera lengua
de la comunicación académica fue el inglés,
y es de llamar la atención cómo esta historia
particular coincide con la emergencia de un fenómeno
universal de difusión del pensamiento, la ciencia
y la tecnología en ese idioma. La comunicación
es parte de la historia contemporánea, y en cierto
sentido un componente que hace la diferencia respecto al
tiempo social anterior.
Mirar
al siglo veinte, y sobre todo al mundo que surgió
después de la segunda guerra, es mirar al contexto
en el cual se desarrollan los antecedentes de la comunicología
posible. Al iniciar el nuevo siglo hay muchos relatos que
ordenar y recordar, se han multiplicado las expresiones
textuales y los nichos institucionales para su expresión,
difusión y conservación. Ahora es el tiempo
para sistematizar y proponer la etapa que sigue. Y esto
sucede de nuevo coincidiendo con un mundo que parece emerger
a partir de un orden internacional peculiar, y una matriz
tecnológica de información y comunicación
única e inédita.
Quizás
nos hemos pasado un poco, tal vez nos estamos adelantando,
a lo mejor y estamos en el momento justo. No sabemos, eso
es tema para las futuras generaciones. Pero lo que si podemos
afirmar es que somos parte de una generación emergente
que ha convivido con una historia reciente que exige un
recuento y una propuesta. Y ese es el punto.
II.
Presentación y antecedentes generales.
Tenemos comunicólogos pero no Comunicología.
Lo que quiere decir que en realidad no hay comunicólogos,
sino sólo estudiosos de un campo que en cierto sentido
es nombrado en común como de comunicación.
Y ahí está la primera imagen detonante de
la necesidad de fundar una Comunicología posible.
En un gran trazo general de la trayectoria del campo académico
de la comunicación se podrían identificar
tres grandes etapas. Una que cubre los años treinta
y cuarenta. Otra que incluiría de los cincuenta hasta
los setenta. Y una tercera con la historia de los últimos
veintitantos años. Todo ese movimiento puede ser
ahora percibido y organizado como antecedentes de la fundación
de una Comunicología posible. Tarea que hoy podemos
emprender.
La
comunicación es el nombre de muchos fenómenos
que juntos configuran un espacio conceptual amplio y confuso.
Con el mismo nombre se llama a las carreteras y a los puentes,
a los automóviles, los barcos, los aviones y los
trenes. A la radiodifusión, al cine, a los periódicos.
Y también a las relaciones de pareja, familiares,
vecinales y laborales. E incluso a un partido de fut-bol,
a una reunión religiosa en un templo, a una fiesta,
a una campaña política. Y más, a las
relaciones sexuales, a las relaciones pedagógicas,
interétnicas, a la historia. E incluso a las interacciones
entre insectos, animales, y hasta a las relaciones químicas
y entre planetas del sistema solar. Todo esto y más
participa del espacio conceptual de la comunicación.
Como se puede apreciar es necesario un perfil más
claro de lo que es y no es, desde qué punto de vista,
con qué implicaciones, y bajo que condiciones. En
fin, algo más que una noción general compartida.
La
historia de los antecedentes de una Comunicología
posible se ha centrado en el campo académico de la
comunicación en la dimensión social-humanística
del espacio conceptual. Con ello las dimensiones que aluden
a transporte y vías de comunicación han quedado
al margen, igual que las que tienen connotaciones de orden
físico, químico o biológico. Lo cual
define cierto marco de acontecimientos discursivos, pero
no ayuda por necesidad a su riqueza lógica y teórica.
Como sea en los últimos veinte años la comunicación
en el mundo académico ha sido la que hace referencia
a lo social-psicológico-cultural. Con ello el lugar
de cruce teórico es el que hace coincidir a la Psicología,
la Sociología y la Antropología, por una parte,
y a la Filosofía y las humanidades en general por
otra.
Y ese
ha sido el territorio de debate de la actual generación
académica que cruzó del siglo veinte al siglo
veintiuno. Como hipótesis se podría afirmar
que la visión humanística y filosófica
ha sido la que ha reinado en este debate, y la perspectiva
científica se ha cargado hacia lo psicológico
social, en términos generales, dejando de lado lo
Antropológico, que no a la cultura (estamos aún
en el auge de los llamados estudios culturales, no muy científicos,
pero si muy llamativos). Y a este grupo se ha unido la visión
emergente sobre las llamadas nuevas tecnologías de
información y comunicación, que tienen un
fondo de pensamiento mecánico de la ingeniería.
Y por otra parte la veta de la producción de mensajes
ha acompañado todo el tiempo a los vectores conceptuales
mencionados. Y ahí la creación artística
y el dominio formal de los lenguajes y sus productos ha
sido el centro. La comunicación académica
oficial está dividida entre los científicos
sociales con ideología humanística, y los
creadores de mensajes con necesidades de dominio formal
sobre los lenguajes y sus medios.
Ante
este escenario en donde los medios de difusión masiva,
la radiodifusión, el cine y la prensa, han sido el
corazón de la trama académica, la síntesis
de una Comunicología posible requiere de una inversión
de energía grande en la inclusión de lo diverso
a los medios con la centralidad de los medios, en un ejercicio
conceptual que ordene desde lo general, siguiendo el patrón
deductivo de la ciencia. No todo son medios, pero no hay
Comunicología posible sin ellos. Esto supone la búsqueda
de un marco organizador que permita la construcción
de una perspectiva general que incluya lo diverso, y al
tiempo sea consistente en su interior. Esa perspectiva puede
ser la Sistémica.
Pero
el tema conceptual y teórico es sólo una parte
del problema por enfrentar y resolver. También está
todo el espacio constructivo, el de la acción, el
de la creación. Aquí la lógica de las
representaciones, de la teoría, no es suficiente.
Y la misma perspectiva sistémica puede ser útil,
pero en su versión de ingeniería, de tecnología.
De ahí surgirá otra sistematización
de experiencias y visiones, la Comunicometodología.
En este caso como en el teórico será entonces
la Sistémica la que permitirá poner orden
y proponer. Quedando en un nivel de construcción
superior, epistemológico-metodológico, tanto
para la elaboración de una matriz conceptual comunicológica
general, como para la configuración de una matriz
tecnológica comunicometodológica. Y esto completa
el camino constructivo, por una parte la reconstrucción
de la trayectoria del campo, el momento a posterior, por
otra la propuesta de un sistema de organización general,
la propuesta a priori. Con el encuentro coherente y dialógico
de ambas perspectivas en una síntesis en movimiento.
Aquí presentaremos apuntes sobre la figura del sistema
de organización general.
III.
Hacia una Comunicología posible.
Estamos ante el proyecto de construcción de una perspectiva
de conocimiento científico, o por lo menos sistemático
y coherente. Esto supone aplicar el sistema construido a
una variedad heterogénea de textos y discursos, de
objetos y puntos de vista. En un escenario radical de definición
cerrada, la comunicación podría ser considerada
sólo algo que excluyera a la mayor parte del contenido
del corpus académico que se supone parte del tema.
Eso ha sucedido sin una intención consensuada explícita
con los medios de difusión masiva. Para muchos, dentro
del campo académico de la comunicación, los
medios son el único objeto legítimo y legal
en el estudio de la comunicación. La interacción
cara a cara y todo lo demás no mediático no
es comunicación en un sentido oficial. Aquí
se intenta ir más allá de esta limitación
histórica, como ya se ha mencionado los medios son
centrales para el campo académico, pero no son el
único objeto de investigación posible ni ahora
ni desde el principio del relato. Por tanto se necesita
la propuesta de un espacio conceptual que incluya a la mayoría
de los objetos nombrados como de comunicación, y
que por otra parte sea reconocido por otras perspectivas,
desde la Sociología hasta la Odontología,
como algo que se entiende como propio y específico,
construido con un punto de vista distinto a los existentes,
y que permite cierta claridad y mejor comprensión
del mundo.
Entendiendo
por comunicación la acción que mueve a poner
en común algo entre entidades que participan de esa
intención, como una guía conceptual general,
el siguiente paso es mirar al espacio conceptual vigente
y ensayar una reorganización a partir de dimensiones
generales que lo puedan ordenar casi por completo. Ese ensayo
propone en este momento cuatro dimensiones básicas
para percibir y mejor entender al espacio conceptual actual
sobre la comunicación. Cada una de esas dimensiones
marca límites para lo que es y lo que no es, y en
ese momento requiere sintetizar con claridad los principios
constructivos que hacen pertinente esa cualidad. Las cuatro
dimensiones son: la expresión, la difusión,
la interacción y la estructuración.
La
expresión retoma todo lo que está asociado
con lo que se llama producir mensajes, desde el acto mismo
del habla, hasta el diseño del contenido de una campaña
publicitaria o un largo metraje cinematográfico.
Los principios constructivos de esta dimensión podrían
ubicarse en el campo del arte y la estética, por
una parte, pero también en el campo del lenguaje
y la organización formal del texto y el discurso.
Las disciplinas que confluyen aquí son entre otras
la Estética, la Lingüística, la Semiótica,
la Lógica, la Retórica, y formas estables
de expresión como la literatura, la música,
las bellas artes en general, y el Diseño gráfico
y las ciencias del diseño en general, con sus preceptivas,
sus convenciones, sus formalismos. Aquí se ensaya
poner en común algo, y el momento del paso del impulso
energético y la forma que lo materializa es lo que
en particular importa. De ahí que también
la Psicología y las Ciencias Cognitivas tengas mucho
que decir.
La
difusión construye el marco con el cual se mira a
los medios de difusión colectiva y no tan colectiva.
Todo lo que implica un fenómeno de paso de un sistema
de información o sus partes de una entidad a otra
está dentro de esta dimensión, ya sea que
se comparta o sólo se afecte. El cuerpo de objetos
y asuntos que trata esta perspectiva es tan extenso y central
a la vida social que puede ser una perspectiva general para
entender lo social, lo cultural y lo histórico. De
ahí que ya exista un nombre para la ciencia que se
encargaría de todo esto, la Mediología. Aquí
la convergencia de las ciencias sociales y del comportamiento
es el centro de la construcción de los principios
constructivos, por tanto nada social o cultural le es ajeno.
Aquí se estudia lo que permite que la vida social
continúe, la puesta en común de formas de
todo tipo entre nuevas y viejas generaciones, entre propios
y extraños. Aquí se puede observar la historia
de lo humano como un movimiento de elementos de un lugar
a otro, como bien lo había ya observado la Antropología,
pero sin profundizar ni ampliar ni complejizar su punto
de vista. En los últimos tiempos es la Memética,
la ciencia de los memes, de los patrones de imitación,
de replicación de los sistemas de información
en la vida social, la que da la pauta para desarrollar esta
dimensión. Una dimensión que reorganiza a
las ciencias sociales.
La
interacción es el corazón de una Comunicología
posible. Aquí la pregunta es por la mutua afectación
de dos o más sistemas organizados por el contacto,
la propia acción y de las otras entidades. La imagen
es la de sistemas separados que entran en contacto y se
afectan. Es la imagen de la Ecología y de la Cosmología
más compleja. La imagen misma de la complejidad tal
y como hoy la entendemos. Esta es la dimensión de
la vida amorosa, familiar, vecinal, laboral, comunitaria
y social, de la que hablábamos en los primeros párrafos.
Lo mismo se incluye la situación de encuentro entre
dos extraños o dos amigos, que la situación
de relación entre dos civilizaciones y grandes formas
culturales cuando Europa se encontró con lo que llamaron
América. De nuevo todas las ciencias sociales y del
comportamiento están aquí, sobre todo las
que han enfatizado las situaciones de mutua afectación,
como las terapias, y algunas Sociologías y Psicologías
sociales interaccionistas. La Cibernética tanto de
primero como de segundo orden y la Sistémica en general
son claves, observan a conjuntos de elementos en relación
configurando un nivel superior de organización a
su participación particular. Aquí se encuentra
la llave de la construcción social, tarea para la
dimensión práctica de la interacción,
la Comunicometodología.
La
estructuración. Si observáramos a un tetraedro
miraríamos a un objeto con cuatro caras formadas
por triángulos. Si lo asentáramos en una superficie
y lo viéramos desde arriba, miraríamos a tres
triángulos unidos en una punta. Esa es la imagen
de la estructuración. Las tres caras que se unen
en una punta son la expresión, la difusión
y la interacción, y la punta, por una parte, y la
base en que están asentadas las tres caras, por otra,
son la estructuración. En esta dimensión se
unen las otras tres. Por una parte una parte del sistema
social expresa, por otra esa expresión pude difundirse
en otras partes del sistema, y por otra esa difusión
puede tener una reacción que modifica el proceso
en una situación de interacción. Mirar al
mundo social en esta complejidad es la visión de
la estructuración. Aquí confluyen todas las
ciencias y perspectivas asociadas a la vida social, todas,
desde las ciencias sociales, pasando por la economía
y la psicología social, hasta la Cibernética,
la Sistémica, la Memética y la Mediología.
Todas. Aquí se construye la visión general
y total de la vida social desde una perspectiva comunicológica.
Este vértice emergente es una forma de ciencia social-cultural-histórica
evolucionada dentro de principios constructivos de complejidad.
IV.
Hacia una Comunicometodología posible.
La Comunicología es una ciencia básica de
nuevo cuño que tiene su complemento práctico
y aplicado. Todo lo que aprendemos de las formas de composición
y organización del mundo nos permite imaginarnos
mundos alternativos, distintos, semejantes, que pueden llegar
a ser bajo ciertas condiciones, con cierto gasto de energía
y con la aplicación de ciertos principios constructivos
eficientes. La comunicometodología es esa perspectiva
tecnológica de construcción de lo posible.
Por una parte aprendemos cómo es que ponemos en común
lo que nos configura como entidades socio-culturales, la
Comunicología, y por otra a partir de ese aprendizaje
podemos intervenir las formas de esa construcción
y configurar otras, alterar las que tenemos, confirmar y
reforzar nuestros procesos de configuración, la Comunicometodología.
El
desarrollo teórico de la comunicación adquiere
profundidad y sentido en la comprensión, en el entendimiento
cosmológico del mundo que vivimos, pero también
en su utilidad, en la apertura de posibilidades para actuar
en ese mundo y transformarlo. De esta manera cada una de
las cuatro dimensiones de la teoría es a la vez una
dimensión de su aplicación práctica.
Y de ahí surge un catálogo de asuntos que
pueden apreciarse en el sentido y pueden modificarse en
lo concreto. Esta sistematización compone la primera
parte de un catálogo posible de problemas por resolver,
problemas que derivan de la teoría. Pero existen
otra serie de problemas, los que vienen del mundo práctico
cotidiano. Esta parte complementaria del catálogo
de problemas posibles es más viva, más real,
más exigente, más urgente, la motivación
básica de la existencia de la teoría y de
la ingeniería que la acompaña. En este punto
podemos afirmar, que en esta relación de problemas
y soluciones, y de preguntas y respuestas, un catálogo
posible se desprende de la intención teórica,
pero otro de la necesidad práctica. Y en un orden
posible de jerarquía entre ambos ámbitos,
que debieran ser siempre complementarios, el que más
presiona, el que más condiciona es el que proviene
del mundo práctico, del día a día.
Y aquí
surge otro programa de investigación de segundo orden.
Si antes habíamos señalado la importancia
de la elaboración de una historia sistematizada del
campo académico en el desarrollo de su espacio conceptual,
ahora la atención es para una historia sistemática
de los problemas y las soluciones que han sido exploradas.
El mundo de la comunicación también, y en
primer lugar, es un mundo de problemas cotidianos, problemas
de todo tipo, que han tenido soluciones diversas, y que
en muchos casos aún no llegan a una eficiencia óptima.
Estamos ante una categoría de problemas viejos que
han sido resueltos en forma parcial o casi total, junto
con algunos que aún no son resueltos del todo ni
en forma inicial. Y por otro lado también tenemos
una serie de problemas emergentes que no tienen aún
ni un nombre claro, que en muchos casos no se ha iniciado
su exploración, o que son incomprensibles por falta
de información o de una percepción suficiente.
Es en este punto, el de los problemas de la vida mundana
en comunicación donde se hace más urgente
una buena Comunicología y una mejor Comunicometodología.
Exploremos
el concepto de Comunicometodología por un momento.
Todas las prácticas de comunicación, las que
pueden ser organizadas en una clasificación ideal
en las cuatro dimensiones comunicológicas señaladas,
tienen actores que las portan, que las ejercen. Esto sucede
en forma individual y en forma supra-individual. La acción
comunicativa tiene sujetos de diverso orden y complejidad.
La comunicación es una actividad que en principio,
según quedó apuntado en la noción general,
involucra situaciones, es algo más allá de
lo sólo individual siempre. De ahí que su
percepción cotidiana supone por lo menos la participación
de dos entidades. Esto es la marca de su naturaleza, de
su materialidad. Esos actores involucrados en esas situaciones
tienen visiones individuales de lo que sucede, pero también
visiones sistémicas, que provienen de los ámbitos
de socialización que los han formado, de la historia
de las situaciones en que han participado. Cada vez que
se presenta un acontecimiento de comunicación, de
puesta en común, hay varios niveles de organización
perceptiva involucrados, desde lo individual hasta lo social
general. Y cada nivel supone la posibilidad de percepción
de lo que sucede por parte de los participantes, y por tanto
de una representación posible, y la posibilidad de
modificar esa situación así representada.
La Comunicología participa en el primer ejercicio,
el de la construcción de representaciones, con el
oficio de la ciencia. Y la Comunicometodología participa
en el segundo ejercicio, el de la intervención en
la situación representada en alguna dirección.
Dependiendo de la magnitud de la situación representable
según la complejidad de su composición y organización,
será la magnitud de la participación posible
en detectar un problema y su consiguiente ensayo de solución.
Esto implica que una representación será de
un tipo u otro dependiendo de la participación de
los involucrados en el contexto situacional representado.
Si sólo uno de los participantes construye la representación,
esta y su campo problemático será de un tipo
menos comunicacional, si en el otro extremo, todo los involucrados
participan en la construcción de la representación
y el perfil del campo problemático. Dependerá
de la práctica en comunicación lo que suceda
en el movimiento de un extremo a otro del gradiente de la
participación. No es lo mismo un ego pensando en
una estrategia para poner en común algo, que una
comunidad interactuando para decidir o construir el espacio
de puesta en común de algo. La dimensión de
la comunicación en el caso más individual
es más pequeña, en el caso comunitario es
muy grande. La Comunicometodología se encargaría
de recorrer ese gradiente con todas sus opciones, para llevar
primero a los actores a la síntesis de la representación,
y después a la búsqueda y resultado de una
solución. Todo dentro del gran principio constructivo
de la comunicación de la puesta en común.
Mirando primero cómo ponemos en común lo que
tenemos en común, y luego mirando cómo buscamos
y hacemos para poner en común eso, y cómo
podemos hacer para hacerlo mejor o de otra manera, o dejarlo
de hacer o hacerlo menos.
En
extenso párrafo anterior está la imagen que
llevó a afirmar en el apartado de Comunicología
que es la dimensión de interacción la más
Comunicometodológica. Pero también en ese
apartado ya se había afirmado que será la
dimensión de estructuración la más
cercana a la complejidad misma de la vida social. El párrafo
anterior es una visión de esa complejidad vislumbrada
en la dimensión de estructuración. Las otras
dos dimensiones, la de expresión y la de difusión,
también tienen por tanto participación en
el horizonte de posibilidad de construcción de nuevos
y más complejos sistemas de conocimiento. Pero es
la dimensión de interacción el corazón
de la dimensión práctica de la comunicación,
el escenario primario de la puesta en común cuando
las entidades participantes están involucradas en
las acciones de compartir, desde un nivel primario de alta
disimetría y homogeneidad, hasta un nivel complejo
de alta simetría y diversidad. La imagen de dos entidades
que se acercan donde una sabe mucho de la otra y de lo que
puede y quiere que pase, y la otra está dispuesta
a ser afectada y someterse a la dirección de la primera.
Y la imagen de dos entidades muy complejas en diversos aspectos,
incluido el de la percepción de la situación
de contacto, y que desean construir una tercera entidad
que las involucre a ambas sin dejar de ser lo que son, pero
siendo además lo que pueden ser participando de esa
tercera entidad que corresponde a poner en común
al otro mutuamente. Dos escenarios de interacción
que pueden ser ocupados por una pareja, dos conocidos, dos
grupos, dos empresas, dos naciones, dos culturas, dos civilizaciones.
V.
Horizontes de lo posible. Investigar la comunicación,
investigar con la comunicación, investigar en la
comunicación.
La construcción de sistemas de conocimiento a partir
de sistemas de información y sistemas de comunicación,
tiene un horizonte de posibilidades muy amplio según
los desarrollos que puede haber de una Comunicología
posible, y de una Comunicometodología posible. Hasta
hoy la ciencia se ha desarrollado con un esquema pobre de
comunicación. El investigador es un individuo aislado,
o casi, que observa al mundo, procesa lo observado a partir
de algún sistema de información, y sintetiza
una conclusión que refuerza o altera algún
elemento del sistema de información, representación
del mundo observable. La metodología de investigación
consiste en el aparato de configuración de conocimiento
a partir de grupos de sistemas de operaciones sobre la observación,
el registro de observaciones, la sistematización
de ellas, y la síntesis de conocimiento a partir
de esa sistematización. En este proceso todas las
actividades y sus operaciones pueden desenvolverse en soledad.
Los otros son un referente a ser tomado en consideración
en forma parcial en algunos momentos del proceso, al principio,
tal vez, y al final, probablemente. Lo que esta imagen subraya
es que la investigación pude llegar a condiciones
de aislamientos extremas, las cuales incluso pueden ser
consideradas como deseables o necesarias. Todo nuestro esquema
de indagación científico prescinde de la comunicación
como un elemento básico, lo considera exterior, y
esto tiene consecuencias y sugiere implicaciones, y por
supuesto tiene causas. El mundo occidental de la ciencia
privilegia a la información sobre la comunicación,
y a la exterioridad del conocimiento sobre su posibilidad
de vida interior. Los investigadores son islas, autistas,
y parece haber un acuerdo para que así sea.
De
nuestra propia tradición y costumbre de investigar,
la construcción de sistemas de información
parece ser la estructura más evidente y central.
Las observaciones sobre el mundo se sistematizan, los modos
y formas de observar parten de un sistema, las observaciones
se organizan en sistemas discursivos de diverso nivel y
complejidad, desde los datos hasta la teoría. En
ciencia todo es sistema e información. De aquí
se puede sacar una lección clara, el progreso del
mundo científico ha dependido de su capacidad de
configurar a estos diversos sistemas, incluyendo por supuesto
el de aplicación en la ingeniería, y es visible
que su futuro seguirá dependiendo de esa capacidad,
que pude ser incrementada. Pero en Ciencia no todo es información,
ni su sistematización.
La
Ecología de investigación depende de las relaciones
que existen entre los diversos investigadores y sus diversos
niveles de organización y complejidad. Y también
de las relaciones entre esos diversos nodos y sistema de
vinculación interior, con el resto del mundo social.
La imagen general de esta configuración está
compuesta de muchos elementos, tanto como actividades de
investigación hay, y sus asociaciones al resto de
actividades sociales. Como puede apreciarse la matriz de
esta imagen puede llegar a ser muy compleja y complicada.
Toda actividad de investigación está asociada
a muchas otras, los investigadores son actores sociales
con múltiples dimensiones y áreas de interés
o participación. Y si a esto agregamos la complejidad
de las jerarquías, la representación lejos
de simplificarse se complica. El mundo de la investigación
es una gran matriz de relaciones sociales de diverso tipo
e intensidad. La pregunta es sobre la relevancia de la comunicación
en todo ese conjunto de interacciones.
Percibir
a la Ecología de investigación bajo la óptica
de los sistemas de comunicación y los sistemas de
información proporciona elementos para concluir el
argumento que organiza este último punto del presente
texto. En principio el mundo de la investigación
requiere niveles de comunicación mayores que el resto
del sistema social. El compromiso de sintetizar conocimiento
supone que los investigadores aislados se configuren en
redes de asociación para compartir información.
El punto es preguntar hasta donde sucede así. Y la
respuesta posible es, no sucede en una intensidad mayor
que en el resto de la sociedad, e incluso puede llegar a
ser menor. La cultura de comunicación no es parte
fundamental de la cultura de investigación. Y la
imagen complementaria sería, y si la comunicación
fuera una dimensión más central en la actividad
de investigación, cómo sería esa Ecología.
Imaginemos un momento el cuadro. Todos los investigadores
trabajando en lo suyo, integrando redes, en las cuales comparten
los sistemas de información mencionados, observación,
datos, conclusiones, operaciones para observar y para hacer
todo lo demás. Esto es un sistema de comunicación
en actividad. Las posibilidades de desarrollo de la ciencia
aumentarían, la organización sería
más compleja, el conocimiento sería más
público y compartido, las condiciones de síntesis
y difusión serían de un alto metabolismo.
A esto agreguemos una mejor infraestructura de información
y comunicación con desarrollos en informática,
telemática, computación, ingeniería
de sistemas. Y el resultado puede ser una sociedad de comunicación
de alto desarrollo. La comunidad de investigación
en comunicación constante con el resto de la sociedad
y dentro de sí misma. Una cibercultura general y
generalizada de la información, la comunicación
y el conocimiento.
La
Comunicología y la Comunicometodología son
ejes promotores de la imagen anterior. La ciencia de la
comunicación y el método de la comunicación
promueven una cultura y una cibercultura de la información
y la comunicación de mayor complejidad. Investigar
la comunicación supone aprender de ella para mejor
entenderla, realizarla y operarla. El proyecto de una Comunicología
posible y una Comunicometodología posible son parte
del mundo emergente, ese mundo que lleva unas cuantas décadas
de existencia, y que se proyecta hacia delante con horizontes
de reconfiguración social extensos, intensos y consistentes.
Estudiar la comunicación ha sido un objeto más
dentro del catálogo posible de objetos, pero es mucho
más. En su matriz se encuentra cifrada la clave de
otra forma de convivir y sobrevivir, una espiral constructiva
de nuevos y distintos mundos posibles.
Vallejo,
28 de agosto de 2003
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_________________
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