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Avances de la Comunicología
Al finalizar su primer ciclo
Autor: Francisca Escobar
MIS PRIMEROS CONTACTOS CON LA COMUNICOLOGÍA

Escuché la palabra comunicología por primera vez en 1993, en la sesión inicial de un curso de primer año en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile. Una profesora usaba la distinción para diferenciar a los aspirantes a periodista de un “comunicador” como Don Francisco. Logró entusiasmar a varios con sus peroratas sobre la comunicación, pero ese primer semestre asistió a 3 clases. Ninguna comunidad comunicológica tuvo oportunidad de constituirse.

Tres años más tarde, debí seleccionar un tema para el Seminario de Licenciatura en Comunicación Social. El destino me ofreció dos opciones. Un profesor que no conocía proponía un estudio sobre el proceso de modernización chileno. Ante la alternativa semiológica un poco indescifrable pero conocida que ofrecía Rafael del Villar, opté por descubrir a este profesor que nadie me supo describir.

Llegué al final de una clase cualquiera. El personaje me pareció curioso para los estándares de la escuela: me escuchó y se interesó por mi historia y objetivos, algo inusitado en mi experiencia académica chilena. La intriga se convirtió fluidamente en acuerdo sobre el seminario y me inscribí para trabajar con Mauricio Tolosa.

No sé si ese día se mencionó la comunicología, pero estaba presente. La palpo en mi memoria al recordar ese día nublado de abril. La intervención del comunicólogo se presiente. Establece un estado de ánimo diferente, una emoción neutra pero amorosa, una alerta inusual.

FUNDACIÓN DE LA COMUNICOLOGÍA

La palabra comunicología fue incluida en el diccionario de la Real Academia Española por primera vez en 1992, definida como “ciencia interdisciplinaria que estudia la comunicación”. Hoy al término del segundo ciclo del único Diplomado en Comunicología y Gestión de Identidad en el mundo, contamos con nuevos elementos que enriquecen esta definición.

Hoy presento este trabajo con el fin de cambiar la definición de comunicología plasmada hace 10 años, sin enmienda hasta hoy. Como gestora de la identidad comunicológica, tengo el deber de señalar el crecimiento y desarrollo que hemos generado en este campo.

Les escribo desde Chile, país conocido por sus vinos, por sus poetas y por su historia política desde el gobierno de Allende. La comunicología como disciplina que estudia los flujos comunicacionales nace en este país, en esos tiempos. Los pioneros trabajaron al borde de la clandestinidad durante casi 20 años. Desarrollaron su oficio entorno al quehacer cultural; estudiaron el teatro callejero, las tiras cómicas, la televisión.

El quiebre provino desde el lugar más inesperado, en el momento más oportuno. Cuando las ONG que habían albergado el desarrollo comunicológico perdían su financiamiento, los biólogos Humberto Maturana y Francisco Varela publican ‘El Arbol del Conocimiento’ y ofrecen la biología del conocer a las ‘ciencias sociales’. Maturana y Varela consolidan y potencian una corriente que había sido espacio de psicólogos, antropólogos y otros profesionales ligados a la escuela de Palo Alto y la Programación Neuro Lingüística.

De ahí nace esta idea de que la comunicología es una ‘ciencia interdisciplinaria’. Yo postulo que la comunicología es una disciplina en sí misma desde que el primer Diplomado Comunicología y Gestión de Identidad constituyó una comunidad de 18 personas en 1999. Hasta entonces, la comunicología era efectivamente un cúmulo de conocimiento generado desde otras especialidades. Se había desarrollado en algunas universidades a nivel de pre-grado, habían algunos textos escritos sobre ella. Cuando aparece un comunicólogo que se lanza en el entrenamiento formal de otros en su oficio, podemos hablar de una primera generación de comunicólogos cuya comprensión de la comunicación nace de la comunicología y no de otras disciplinas.

Siguiendo con la definición de la RAE ¿qué significa estudiar la comunicación? ¿Qué ES la comunicación? Desde la comunicología aseguramos que es un proceso permanente que ocurre entre comunidades humanas. Incluimos la permanencia como guiño al primer axioma de la comunicación de Watzlawick (1967): la imposibilidad de no comunicar. Para que haya comunicación debe haber un observador, aunque sea uno mismo. La comunicación ocurre entre personas, no hay comunicación sin alguien que la reconozca.

La distinción de las comunidades humanas es un giro fundamental. El ámbito de estudio de la comunicología se circunscribe a las comunidades humanas. En esto se parece más a la psicología social que a la clínica. Hablamos de un grupo de individuos que comparten su experiencia a través de la comunicación.

Al afirmar que la comunicación es un proceso permanente entre comunidades humanas que se reconocen, aún decimos muy poco. La comunidad interdisciplinaria que dio vida a la comunicología ha desarrollado múltiples textos que plasman estas ideas. Desde ‘La Construcción Social de Realidad’ de Berger y Luckmann hasta la ‘Ontología del Lenguaje’ de Rafael Echeverría explican claramente estos puntos y van más lejos. Reconocen que la comunicación es nuestra manera humana de construir el mundo. Como seres lingüísticos distinguimos, nombramos y validamos nuestra percepción del mundo; interpretamos nuestra experiencia a través del lenguaje. Las comunidades viven en la comunicación.

EL QUIEBRE DE LA COMUNICOLOGÍA

La comunicología hace un quiebre significativo con la comunidad interdisciplinaria que le dio vida, al apropiarse del término ‘identidad’ como concepto central. A primera vista, parece un elemento que nos une a matemáticos, psicólogos y diseñadores. En cambio, al redefinir la identidad, la comunicología hace una transformación de su disciplina que la distancia de otras.

DISTINCIÓN 1: LA IDENTIDAD ES UN CONCEPTO OPERACIONAL

La comunicología es una disciplina que observa el flujo comunicacional para intervenirlo en función de un objetivo. Utiliza el concepto de identidad para agrupar un cúmulo de descripciones que permiten resolver los problemas de una comunidad en su constante devenir comunicacional. La identidad es una construcción del comunicólogo, un grupo de distinciones sobre una comunidad, que permite y limita nuestras posibilidades de hacer.

En esta dimensión, la identidad varía según el objetivo con que el comunicólogo la construya, y también según el mayanadi del comunicólogo. Es diferente construir la identidad de Codelco en función de su desarrollo tecnológico que en función de su capacidad productiva. Es diferente la identidad expresada por su Presidente Ejecutivo que la expresada por un productor de aluminio que compite por su mercado. La identidad contiene una descripción de lo que la comunidad es, de lo que quiere ser, de cómo ve a otros y cómo es vista por ellos.

Cito a Tolosa, en su libro Comunicología: de la aldea global a la comunidad global, obra inaugural de esta disciplina. “La identidad surge como un relato de la propia experiencia con relación al mundo y los demás (...) pero también la identidad cristaliza un relato sobre el otro. Al generar un relato, una versión sobre el otro, sobre lo que es posible esperar de una relación, una persona determina el universo de posibilidades de los demás y de sí misma con ellos.”

DISTINCIÓN 2: LA IDENTIDAD ES MUTANTE

Como descripción de una comunidad y como producto de un flujo comunicacional, la identidad cambia. En la medida que converso con otros, mi identidad muta. Este quiebre es aún más profundo. La RAE define la identidad como ‘calidad de idéntico’, concepto que se repite en la psicología y otras ciencias sociales, que consideran la identidad como la esencia de una persona o comunidad.

Siguiendo con Tolosa, “la identidad (...) es la explicación de la experiencia de una persona o una comunidad con otra persona u otras comunidades, y es observable a través de los productos comunicacionales que dan cuenta de ella. (...) La definición de la identidad siempre emergerá de la observación de la red de productos comunicacionales que relaciona a las personas de una comunidad. (...) La identidad de una persona varía según las distintas comunidades con las que se relaciona. (...) Las identidades que surgen de Moctezuma en la comunidad de los españoles y en la de sus gobernados son distintas y ambas determinan sus posibilidades de hacer y ser.”

Desde la comunicología, el reconocimiento de la esencia y el logro de lo idéntico son no-temas. Lo que interesa es hacer una descripción útil de una situación comunicacional (relacional, por tanto no ‘esencial’). Este re-ordenamiento implica una complejidad con que nos topamos permanentemente en nuestro ejercicio de la disciplina comunicológica. La alerta permanente hacia la identidad mutante es una tarea central de nuestra intervención.

El diagnóstico entendido como etapa separada de la intervención, con un producto estático, es una falacia. El comunicólogo escucha mientras interviene e interviene al escuchar. El diagnóstico es labor diaria de su quehacer.

DISTINCIÓN 3: LA IDENTIDAD ES REPRESENTACIÓN, CONDUCTA Y EMOCIÓN

En el mundo occidental, la identidad se ha estudiado tradicionalmente vía la representación. El lenguaje, los símbolos, las distinciones son los elementos centrales de una descripción de identidad. Con los aportes de Maturana sobre el amor, la incorporación de estudios corporales y especialmente el encuentro con la visión Shambhala de la responsabilidad, la bondad y la intrepidez, la comunicología expande su ámbito de preocupación. Incorpora como elementos de la identidad no sólo las tradicionales representación (cabeza) y conducta (cuerpo), sino sobretodo la emoción (corazón).

La cabeza, el corazón y el cuerpo son parte del proceso comunicacional, y son representadas en la identidad. Como seres humanos, vivimos en la representación, la conducta y la emoción. Como comunicólogos intervenimos con los tres elementos sobre otros que viven en los tres.

EL COMUNICÓLOGO

Aunque hemos llegado al centro de la comunicología como la entendemos al finalizar el segundo Diplomado Gestión de Identidad, no hemos tocado aún el eje central. La pregunta que ha surgido recurrentemente es
¿quién es y cómo es este aprendiz-interventor, el comunicólogo?

El comunicólogo es gestor de la identidad. Identifica incoherencias – incongruencias – inconsistencias en la identidad de una comunidad con maestría. Construye coherencia – congruencia – consistencia con precisión. Su intervención sobre la identidad, en función de un objetivo, modifica las posibilidades de acción de la comunidad. Posibilita nuevas representaciones, conductas y emociones. Facilita el cambio.

La tarea del comunicólogo es mantener la identidad en coherencia con el objetivo. Debemos lograr una cadena conductual que permita cumplir un propósito. Para ello gestionamos procesos críticos y coordinamos acciones específicas que mantienen y modifican la identidad. Somos gestores de la identidad, más que guardianes. Nuestra gestión transforma a la comunidad humana.

DESAFÍOS PRESENTES

A pesar de los avances de los que hemos sido testigos y constructores, la comunicología es aún una disciplina emergente. Para la RAE, y por lo tanto para la mayoría de los hispano parlantes, la comunicología como nosotros la entendemos todavía no existe.

El camino recorrido nos sitúa en un nuevo escenario, con distinciones más precisas y algunas certezas, pero muchos desafíos pendientes. ¿De quién dependen las victorias futuras sino de nosotros mismos?

El comunicólogo no sólo ejerce la comunicología. Hoy la debe construir como disciplina. La creciente comunidad comunicológica es responsable de la creación y recreación de su propia disciplina. La cancha es grande, los límites aún no del todo precisos. Mantener y expandir este espacio de reflexión y desarrollo es nuestro primer gran desafío.

Aunque la institucionalización no ha sido un objetivo preponderante de la comunidad comunicológica hasta ahora, hay ciertas huellas de identidad que se cristalizan. La sistematización de aquello que estamos creando nos dará nuevas pistas. Los rastros comunicacionales de nuestra disciplina (desde nuestros artículos hasta la precisión de palabras en el diccionario) generan una permeabilidad vital con otras comunidades y una base fundamental para seguir creciendo.

Nuestra posibilidad de consolidar la comunicología hoy surge del esfuerzo e intuición de ingenieros, psicólogos, neurolingüistas, filósofos y otros que desde mediados de siglo XX pusieron su atención en la comunicación humana. La comunicología nace en cuna fértil, dispone libremente del patrimonio de múltiples padres y madres, y por ello es inmensamente rica. La posibilidad de enriquecer nuestra disciplina reside hoy como siempre en la diversidad y focalización de nuestras conversaciones con otros. Si la comunicología olvida su carácter experimental y relacional, perderá su vitalidad.

En lo personal, tras 5 años de profesional-aprendiz de la comunicología, sólo con este cierre de ciclo me llamo comunicóloga y me hago responsable de lo que ello implica. Espero continuar mi desarrollo de la precisión, la responsabilidad, el entusiasmo, la tranquilidad, la potencia que constituyen la emoción de la comunicología para mi.

Trabajaré para proyectar esa chispa comunicológica casi imperceptible que me cautivó, con el fin de expandir nuestra comunidad de conversación.

Quizá en 10 años más nos reunamos en el Instituto Mundial de la Comunicología a revisar las postulaciones al 13avo Encuentro Internacional de la Comunicación de ORBICOM y nos riamos a carcajadas de aquella sala en la que alguna vez hubimos 2 alumnas, 1 maestro y 11 sillas vacías.

Por ahora, a trabajar.

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