Hace unos días, precisamente, el viernes 10 de
julio, se realizó el esperado “Encuentro con
la Comunicología” junto a Mauricio Tolosa.
El epicentro, la Escuela de Comunicación –ECUM-
de la Universidad del Mar. La ciudad, Viña del Mar.
La idea, dar a conocer esta nueva forma de mirar y practicar
la comunicación en las comunidades.
Sin duda la historia no comenzaba en dicho encuentro sino
hace algunos meses, cuando “ocho estudiantes”
de la cátedra de “Comunicación, desarrollo
y sociedad” de la ECUM, emprendían el estudio
del nuevo concepto. Cada uno con sus emociones, representaciones
y conductas propias de estar al interior de un aula, irían
cambiando poco a poco al descubrir cómo la Comunicología
los llamaba a reflexionar sobre temas tan profundos como
el ser humano, la observación y la posible transformación
de las comunidades.
Ello despertó un interés real e inquietante
en los alumnos, quienes un día se propusieron llevar
a la escuela al creador del concepto en Chile. Allí
comienza el primer ejercicio de ellos como comunidad, concepto
que al ser encarnado les dio la capacidad de trabajar en
pro de un objetivo común y por cierto, crear esa
comunidad necesaria que los llevaría a entender la
fuerza que adquieren los grupos humanos si deciden danzar
o configurar esos acuerdos que ofrece el ocurrir comunicativo.
El objetivo no sólo era contar con la participación
del comunicólogo sino también contagiar a
los integrantes de la ECUM. De alguna forma, conducirlos
hacia una apertura necesaria frente el nuevo conocimiento
que les permitiera vislumbrar de qué se trataba este
giro en la comunicación.
Para contagiar se crearon productos comunicacionales como
afiches, invitaciones y un evento Facebook. Sin embargo,
el contagio más poderoso emanó de la conversación
establecida entre los “ocho alumnos” y la comunidad
ECUM, quienes desde su experiencia o mejor dicho, desde
su despertar frente a la Comunicología, lograban
crear la comunidad buscada.
En la medida que el número de interesados por el
“Encuentro con la Comunicología” comenzaba
a crecer, los estudiantes organizadores empezaban a descubrir
la potencia que ofrece trabajar en comunidad y en definitiva,
la capacidad de transformar espacios. Uno de los “ocho
alumnos” escribió un día “…terminó
nuestra era de jóvenes desinteresados por la comunicación,
y empezó la era de los que creemos que las cosas
‘SE TRANSFORMAN SI UNO QUIERE’”.
Lo dicho por el estudiante se ratificaba aquel viernes
10 de julio, cuando una gran convocatoria celebraba el encuentro
y el propio comunicólogo Mauricio Tolosa, nos confirmaba
que la magia no sólo le pertenece a los magos profesionales
sino a nosotros, los seres humanos, quienes sí podemos
transformar y darle un giro a nuestra comunidad…o
al mundo, “si lo queremos”.
Por Francisca Aguilar González - 2009